jueves , 19 de septiembre, 2019

Nota Editorial: Navidad sin cambio de época

De un tiempo a esta parte los meses de diciembre y enero han dejado de ser meses tranquilos para las administraciones en general. Desde el fatídico diciembre del 2001, en el que cayó el gobierno del radical Fernando De la Rua, diciembre es asociado siempre al fantasma de los estallidos sociales. El clima también hace lo suyo, y tanto la provincia de Córdoba como su capital hacen que los gobiernos siempre estén alertas. Los ex intendentes Germán Kammerath y Luis Juez tuvieron su debut con fenómenos climatológicos sin que hubiesen siquiera tenido tiempo para acomodar su silla en Palacio 6 de Julio.

Asimismo, el ex gobernador José Manuel De la Sota cuando se disponía a lanzar su campaña presidencial, en febrero del año pasado, se encontró con una de las peores inundaciones de las Sierras Chicas. Un par de años antes ya había tenido su diciembre “caliente” con el levantamiento de la fuerza policial de la Provincia.

Por otra parte, dentro de unos días, más precisamente el 18 de enero, se cumplirá un año de uno de los hechos más graves de la democracia y que fue un cimbronazo definitorio para el kirchnerismo: la aún no esclarecida muerte del fiscal Alberto Nisman.

En este contexto, el 10 de diciembre pasado inició su mandato Mauricio Macri, y con la llegada de Cambiemos al poder todos hablan de un cambio de época. Sin embargo, todo indica que no serán inmunes al karma de diciembre-enero. Macri debió suspender sus vacaciones exprés de fin de año para llegarse a Concordia azotada por inundaciones. La flamante gobernadora de la provincia de Buenas Aires, María Eugenia Vidal, no tuvo tiempo de festejar el haber destronado al peronismo luego de 28 años de reinado en la provincia más grande del país debido a la fuga de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Victor Schillaci, quienes se encargaron de aguarle la fiesta.

Una de las aristas más graves que desnuda la fuga de los condenados por el triple crimen de General Rodríguez, es que nuevamente surge el interrogante de ¿quién controla a la Policía Bonaerense? ¿Puede el poder político mandar a la fuerza policial como ocurre en el resto del país?

La pregunta que sigue a las anteriores es ¿puede alguna fuerza política que no sea el peronismo gobernar la provincia de buenos Aires? Quienes señalan con el dedo acusador al PJ como responsable de haber dejado crecer ese monstruo llamado “la bonaerense”, sostienen que durante muchos años se dejo las calles libradas a las decisiones de la poderosa fuerza policial, que cada tanto queda envuelta en escándalos donde las fronteras de la política y el delito se diluyen al extremo.

La otra arista peligrosa que deja la fuga es haber puesto en tela de juicio si algunos de los funcionarios que Vidal eligió para su gobierno están preparados verdaderamente para ese desafío.

En estos días se supo que el flamante Ministro de Justicia bonaerense, Carlos Mahiques, les había pedido a los funcionarios sciolistas Carlos Albarracín, Subsecretario de Política Criminal, y Florencia Piermarini, jefa del Servicio Penitenciario, que permanecieran en sus cargos unos días hasta que tuviera sus reemplazantes. La inédita situación, ni ser remplazados ni ser ratificados duró unos cuantos días hasta que fue insostenible. Nada es gratis, el primer escándalo surgió justamente de una cárcel.

A nivel nacional, los socios radicales de Macri siguen con mucha preocupación las decisiones del presidente en temas sensibles como seguridad y más concretamente la restructuración de la ex Side. A pesar de haber tenido solo dos presidentes desde el regreso de la democracia, el radicalismo siempre tuvo mucho acceso a información del mundo de los espías. Durante el mandato de Raúl Alfonsín como presidente, se produjeron muchas incorporaciones en la ex Side y se llevaron a cabo muchas promociones de jóvenes oficiales de las Fuerzas Armadas. Hoy algunos dirigentes, como Enrique Nosiglia, siguen cultivando una excelente relación con los ya entrados en años espías y oficiales militares.

Al respecto, un dirigente del radicalismo cordobés de fluidos contactos con sus correligionarios nacionales, sostiene que la preocupación de los socios políticos de Macri es que ven la sombra de Jorge Alberto “Fino” Palacios en los nombramientos de Macri en materia de inteligencia y seguridad.

Palacios, ex jefe de la Policía Metropolitana, fue principal protagonista del único escándalo relevante que tuvo Macri durante su paso por la jefatura de gobierno de la CABA. El caso de las escuchas telefónicas ilegales. Ahora, antes de cumplir un mes como presidente, tuvo que ver como su delfín, la gobernadora Vidal, quedaba entrampada en una inexplicable fuga de presos.

A esta altura, situaciones como las vividas en la cárcel de General Alvear, no podrán tener como respuesta que los fin de año siempre hay conflictos o que quienes perdieron el control político de la principal provincia de Argentina, están haciendo su jugada. Las respuestas deben ser contundentes y tranquilizadoras para un país que desea ciertamente un cambio de época.

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