miércoles , 23 de octubre, 2019

Nota Editorial: Los clientes del abogado De la Sota

“El campo siempre nos trató bien, no podemos  perjudicarlo, demasiado tienen con los aprietes de la Nación” dijo el  jefe de Gabinete Oscar González.
Los destinatarios eran un grupo de hombres del mundo de las finanzas, que desde hace rato asesoran al gobernador José Manuel De la Sota en distintos temas financieros, que finalmente, quedan a la aprobación de quien tiene la palabra final: Ángel Mario Elettore, ministro de Economía de la Provincia.
La advertencia de González a los hombres de números era el corolario de un menú de medidas que se estudiaron para afrontar un largo período de disputa con el Gobierno nacional, con la consecuente sequía de fondos para Córdoba.
El gobernador, unos meses atrás, reunió a su equipo para pedirles que piensen cómo hacerse de fondos prescindiendo de la administración kirchnerista. La primer solución económica, la emisión de títulos del tesoro Provincial,  tuvo inesperadamente una consecuencia política: sus operadores más influyentes en la Capital Federal, Horacio Miró y Guillermo Seitas, le trasmitieron que los que podían influir para que rápidamente haya interesados en adquirir los títulos provinciales necesitaban tener una señal clara de diferenciación con CFK.
Más aún, querían tener la certeza que invertirían en un hombre capaz de enfrentar el modelo K. Eso, más los mensajes que le llegaron de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (hay que recordar que una de las sillas del máximo tribunal del País la ocupa Juan Carlos Maqueda, un amigo y ex ministro de De la Sota) en el sentido que no le iría bien a Córdoba en su planteo lo decidió apurar sus tiempos.
“Hay que llegar bien a la elección del año próximo”, dice constantemente un ex ministro de Juan Schiaretti, hoy uno de los más estrechos colaboradores de De la Sota. En esa lógica, si ganan la elección de diputados nacionales, cualquier dificultad que tenga la Provincia será consecuencia de la represalia kirchnerista por estar De la Sota en la carrera presidencial. Si pierde el PJ, cualquier dificultad en la Provincia será también, consecuencia de la represalia kirchnerista por haberse atrevido a enfrentarlos. En conclusión: nunca lo que pase será responsabilidad del Gobernador, según esta particular lógica.
Volviendo al menú de propuestas, todas tiene un denominador común: no pueden afectar a sectores con capacidad de influir. La tasa a la televisión por cable podía herir susceptibilidades en el grupo mediático con el que mejor se lleva el Gobernador. Gravar la renta financiera, en momentos que se recurre a la colocación de títulos, podría provocar heridas en un sector del cual se necesita buena disposición. Finalmente, la tasa vial caería sobre el único sector que no puede generar reacciones inmediatas: la gente.
La reforma previsional, con el diferimiento de los aumentos a los pasivos, tuvo su reacción en los gremios estatales, pero el propio Gobernador lo resolvió. Si todo sale bien, se bajarán los aportes de los activos y se avanzará hacia fin de año, con un tema largamente reclamado por el gremialismo: actualizar el impuesto inmobiliario rural. Esto último, chocaba con la premisa con que comenzamos esta columna, por eso, la solución será cobrar más sin tocar la base imponible. El gobernador le hizo llegar al campo (su pareja Adriana Nazario es una de sus interlocutoras con ese sector) el compromiso que los dejaría a salvo de la siempre voraz Afip.
El sector del comercio y la industria también recibirá un mensaje en breve del Gobernador, que anunciará que la banca oficial, asociada con los principales municipios, comenzará a prestar servicios que antes lo hacían empresas cuyos dividendos no quedaban en Córdoba.
Con la nueva medida, De la Sota quiere mostrar  que su modelo le inyecta a dinero a la economía local y por consiguiente al consumo.  
Finalmente el gobernador ha dejado como recurso extremo, y en el cálculo de sus economistas no hará falta, la emisión de cuasi moneda. Esto sólo lo haría en la medida que exista una suerte de “zona franca” de utilización de bonos que comprenda Córdoba, Santa Fe y la provincia de Buenos Aires, tema que De la Sota ya le adelantó a sus gobernadores colegas.
De la Sota avanza en su sueño presidencial, haciendo todo lo posible para que se visualicen sus propios intereses con los de Córdoba. El cordobesismo parece ser el seudónimo que utiliza el delasotismo a la hora de enfrentar al poder K.
En esa lucha, Córdoba puede resultar beneficiada en algo y perjudicada en mucho. Es algo así como una humorada que se les solía hacer a los abogados según la cual cuando se ganaba un juicio se le decía al cliente: “Mi amigo, hemos ganado el caso”. Y si se perdía: “Mi amigo, ha perdido el caso”. Habrá que recordar, en este caso y para el bien de todos, que los cordobeses no son los clientes del abogado Dela Sota, sino dela Provincia, que él debe gobernar hasta el 2015.

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