jueves , 12 de diciembre, 2019

Nota Editorial: La hora de los contribuyentes

 “Ellos lo saben. La única manera de recuperar las horas es trabajándolas”, la frase le pertenece a uno de los hombres más cercanos al intendente cordobés, Ramón Javier Mestre, y es la respuesta ante la consulta de cómo seguía el conflicto con el poderoso gremio municipal Suoem.

Hacia fines del 2015 el feroz conflicto municipal originado por la resistencia gremial a la creación del ente municipal de Servicios y Obras Públicas comenzaba a disiparse. La intervención del ministerio de Trabajo provincial por un lado, sumado a la promesa de la administración mestrista de consensuar la reglamentación del polémico ente y el festivo clima de fin de año,  terminaron con un conflicto que tenía fecha de vencimiento.

Todo había comenzado cuando a principio de noviembre, cuando los municipales se pusieron en pie de guerra por lo que ellos consideraban la “creación de una municipalidad paralela”. El Concejo Deliberante le había dado rápido tratamiento a una Ordenanza que creaba un ente que tendría por objeto la ejecución de algunos de los servicios públicos del ámbito municipal. Los argumentos de los delegados gremiales fueron tan tremendistas como increíbles, como lo era, por ejemplo, afirmar ante los medios que esto podía significar la privatización de la salud municipal, como si fuera un negocio tentador hacerse cargo de los dispensarios municipales enclavados, la mayoría, en las zonas más vulnerables de la ciudad. Los funcionarios municipales tampoco hicieron mucho por aclarar cuál era, según su criterio, el enojo del gremio, sino que se limitaron a explicar que la iniciativa tenía legalidad y no traería ninguna de las consecuencias que señalaba el gremio.

Tuvo que ser el propio Mestre el que salió a aclarar que era una herramienta de trabajo indispensable para el cumplimiento de promesas electorales realizada a los cordobeses.

Daniele y su cuerpo de delegados lograron una rápida adhesión en los sectores operativos del municipio con una bomba disparada al oído de los municipales: con el ente se viene el recorte de horas extras y las prolongaciones de jornadas. En muchos empleados municipales, que desde hace años cobran algunas de esas bonificaciones, la suspensión de las mismas es equivalente al anuncio de bajar sueldos. Llevan tanto tiempo cobrando, lo que en otros sectores del estado es algo temporario, que ya lo sienten como parte de sus sueldos.

Por otra parte, la aclaración de que el ente solo ejecutaría obras y servicios que provengan de extraña jurisdicción no era una buena noticia para Daniele, que tiene desde hace ya mucho tiempo el incremento de la recaudación municipal como la vara para medir los aumentos de sueldos. En su lógica, si aumenta la recaudación, el intendente de turno puede hacer más obras y por ende le va bien con la gente: “Si al intendente le va bien a nosotros también nos tiene que ir bien”, suele repetir el veterano dirigente. De esta forma, la ejecución de obras con fondos extrajuridiccionales es mala palabra para el gremio ya que al no ingresar a la masa de ingresos del municipio les impide exigir la “la parte coparticipable” para aumentos salariales.

Cuando Ramón Mestre mandó a liquidar los sueldos de noviembre con los descuentos por los días no trabajados, Daniele recibió el primer golpe y le aseguró a sus seguidores que no habría más descuentos, pero los ánimos de lucha ya no eran los mismos. En algunos casos el descuento era mucho dinero que no solo no había ingresado al bolsillo sino que no habría forma de recuperarlo.

Luego, la invitación al diálogo del ministerio provincial le sirvió de excusa a los dirigentes del Suoem para levantar las medidas de fuerza y sentarse a dialogar con los funcionarios municipales el alcance de la reglamentación del ente.

Con la liquidación de los sueldos de diciembre, Daniele recibió el segundo golpe. Como lo exige la ley, no se habían liquidado las horas extras y prolongaciones de jornada no trabajadas. Daniele ha ganado casi todas las batallas que libró con los distintos intendentes, pero las poquísimas que perdió nunca le significaron a sus seguidores percibir menos ingresos, esta vez fue la primera.

Ahora, tanto los funcionarios como los gremialistas saben están bajo la lupa de todos, ya que se sabe que en algunos casos, aumentando las jornadas de trabajo por un par de meses se puede recuperar las horas, pero tendrá que estar muy bien fundamentada la necesidad de las mismas, porqué los contribuyentes que no fueron atendidos en diciembre por la medida de fuerza no están haciendo cola todavía esperando que los atiendan. En algunos otros casos, la cantidad de horas extras que habitualmente se trabajan hace muy difícil que se puedan recuperar sin generar la sospecha que se trata de un “dibujo”.

Por primera en vez en muchos años una batalla de Daniele ha afectado los bolsillos de los municipales. El conflicto ha dejado sus huellas y ojalá lleve a la reflexión y signifique un cambio de conductas, que tendrá como beneficiarios a los contribuyentes cordobeses que con sus impuestos pagan los salarios municipales y nunca tienen la posibilidad de realizar medidas de fuerza.

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