miércoles , 18 de septiembre, 2019

Nota Editorial: El SUOEM más violento que nunca

A minutos de comenzada la movilización hacia el Palacio 6 de Julio, los disturbios provocados por los empleados municipales parecen no tener límites, ni respeto por los espacios públicos ni por la vida humana.

Tras semanas y semanas de conflicto irresuelto, ni los mediadores, ni los locutores de las partes ya parecen intentar encontrar punto en común para librar a los cordobeses del calvario que desde hace un mes y medio los tiene de rehenes. Sí, los cordobeses ya somos rehenes de Daniele.

Al comienzo el reclamo, se dio en términos justos, legales, como todos esperábamos que continuase, pero con el pasar del tiempo las aguas comenzaron a caldearse cada vez más al punto de correr denuncias contra ambas partes por terceros.

Trabajadores amenazados por delegados, vecinos afectados por la recesión de actividades y la imputación  por parte de un juez de más de 50 empleados municipales que, contaminando el agua potable, pusieron en riesgo la salud de muchos vecinos, parecen ser tristemente los titulares que dan forma a los acontecimientos de esta Córdoba que arde.

La lucha simbólica del SUOEM contra la creación del Ente  está convirtiendo día tras días a la explanada del Palacio 6 de Julio en un campo minado.

Hoy, al tiempo que los municipales llegaban al lugar de encuentro, transcendió un video donde se ve a un manifestante atacar con un “mortero casero” al edificio municipal al grito de “a la bosta Mestre”.

Más allá del acto violento en sí, la irresponsabilidad de los, ahora si, “atacantes” puso en riesgo la vida de aquellos que se encontraban en el 5to piso del Palacio. Se agranda la lista de  víctimas de Daniele.

Todos debemos ser férreos respetuosos del derecho a huelga y debemos bregar  por la libertad de expresión de cada uno se los sectores, sin distinción alguna. Pero, a la vez, la sociedad en su conjunto debe repudiar  las  actitudes violentas que está teniendo el SUOEM, en donde se ve con claridad, que su confrontación ya no es contra el Ejecutivo municipal, sino contra el orden legal de la ciudad, los bienes públicos y contra la merecida paz social conseguida por los cordobeses.

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