sábado , 20 de julio, 2019

Nota editorial: El peor día de la semana

“Hay que esperar a ver qué pasa este domingo”, dijo con tono grave uno de los participantes de un conciliábulo. “De todos modos tiene baja audiencia, entre el fútbol y Lanata lo encierran”, acotó otro. Finalmente, alguien alzando la voz dijo: Eso era antes, nosotros le hemos levantado la audiencia”.

El diálogo se desarrolló en un despacho del Centro Cívico y el destinatario de los comentarios no era otro que el periodista Tomás Mendez, conductor del ciclo televisivo ADN, que se emite por Canal 10 los domingos por la noche.

El domingo siempre ha sido un día que ha despertado las más variadas interpretaciones, desde los que consideran que es el mejor día para disfrutar del paseo, asado o sociales, hasta algunos que lo consideran un día aburrido o depresivo.

Desde que recomenzó el ciclo de Jorge Lanata, en todo el país el domingo tiene un condimento más que el clásico fútbol. El fundador de Página 12 en los comienzos de la democracia, se ha reinventado asimismo y conduce uno de los ciclos más exitoso de la TV en los últimos años, Periodismo para Todos.

Las condiciones profesionales de Lanata no hubiesen sido suficientes sino tuviese la producción que tiene. “El periodismo de investigación nunca tiene quién lo financie”, suele decir un consultor de medios cordobés. De no existir la desenfrenada pelea entre el Gobierno nacional y el Grupo Clarín, quizás éste no le hubiese provisto los recursos que necesita el programa Periodismo para Todos para su producción integral.

Pero más allá de las contundentes denuncias que realizó Lanata y que por estas horas sacuden al Gobierno nacional, hay que reconocer que es la primera vez que la escalera del rating televisivo es liderado por un programa periodístico. Atrás ha quedado esa casi regla de fuego de la TV, que sólo las producciones de Tinelli, los escándalos de Rial o las divas Susana Giménez y Mirtha Legrand podían alterar la medición en la pantalla chica.

Lanata arrasó con todos. Por primera vez, despierta mayor interés en la gente el impúdico e inexplicable estándar de vida de funcionarios nacionales que el submundo de la farándula vernácula. Sin duda alguna, el humor social reinante también tiene mucho que ver en ese giro.

Al comienzo de esta columna dábamos cuenta de un diálogo escuchado en el Panal. Ocurre que los domingos dejaron de ser exclusivamente una pesadilla para el kirchnerismo. El delasotismo vive por estas horas su propia pesadilla dominical. ADN, en tan sólo cuatro programas, ya cuenta en su haber la renuncia de un ministro, un secretario de Estado y el presidente de una Sociedad del Estado.

El gobernador José Manuel De la Sota empecinado en mostrarse diferente a CFK, ha tenido y tiene la oportunidad de demostrarlo con hechos, ese posicionamiento político. Las graves denuncias periodísticas sólo han tenido como respuesta silenciosas renuncias, lo cual no es poco, pero hacen falta explicaciones. Cada uno de los funcionarios renunciantes llevaba en su decreto de designación la firma del Gobernador. Su respuesta no puede ser el silencio y hablar de otro tema.

Las cámaras ocultas de situaciones ilegales en el Ministerio de Transporte, los extraños contratos que vinculaban a la Provincia con una empresa que alquila aviones, los destinos de vuelos realizados por cuenta y orden de la Provincia y la misteriosa aparición de helipuertos en territorio provincial, necesitan respuestas.

Anunciar ampulosamente un decreto que garantiza la libertad de prensa no exime a un gobernador muy propenso a hacer declaraciones  a dar explicaciones sobre hechos pocos transparentes. La excesiva estridencia en el anuncio de algunas medidas de gobierno trae a colación lo alguna vez dicho por Ernesto Sábato: “Un buen escritor expresa grandes cosas con pocas palabras, a la inversa del mal escritor que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas”.

En tiempos en que el Gobierno nacional amenaza permanentemente la libertad de prensa, cualquier gesto destinado a ratificar su vigencia es bien recibido.

Pero De la Sota ha tenido una relación ambivalente con la prensa. No hace muchos años, durante su primera gestión, existían fuertes rumores de su relación con un medio que tuvo durísimos ataques personales contra reconocidos periodistas cordobeses. Ese medio era dirigido por quien es ahora el encargado de prensa del Gobernador.

Seguramente Lanata seguirá mostrando imágenes y datos que comprometan a hombres cercanos al kirchnerismo. En Córdoba, probablemente comenzarán a conocerse nombres de empresarios de la construcción con fuertes vínculos con distintos niveles de gobierno y con fuerte presencia en la obra pública. Esto hará  que los  domingos sigan siendo el peor día de la semana para Cristina Fernández de Kirchner y para De la Sota, pero está muy lejos de ser  el mejor día de la gente.

Enterarse por medios de prensa e investigaciones periodísticas de hechos de corrupción en cualquier nivel de gobierno, no puede dejar tranquila a una sociedad que debería tener una oposición cumpliendo su verdadero rol y un Poder Judicial garantizando que los siete días de la semana sean el peor día para la corrupción.  

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