miércoles , 12 de diciembre, 2018

Nota Editorial: Cambia, todo cambia, menos el Suoem

A Daniele no lo votaron los cordobeses, a mí sí”. La frase se la adjudica a Ramón Bautista Mestre un ex miembro de su gabinete, que relata que el fallecido ex intendente, le afirmó a sus funcionarios que no cedería ante la presión del gremio municipal. Corrían los primeros meses de gestión, allá por 1984, cuando el padre del actual mandatario capitalino ocupaba el principal sillón del Palacio 6 de Julio. Por aquel entonces, un envalentonado y joven dirigente gremial, Rubén Daniele, hacía oír su vozarrón en los pasillos de las dependencias municipales. Pero con Mestre padre no pudieron, su carácter y el incipiente regreso de la democracia no le permitían al Suoem hacer mayores desmanes.

Al inicio de su gestión, Mestre padre dejó sin efecto un puñado de contratos que habían ingresado a último momento. Algunos todavía recuerdan la imagen de Mestre ingresando al municipio a pocos metros de donde se levantaba la carpa de la protesta. De todos modos, el Suoem lograría en esa administración, un estatuto del empleado municipal que hasta el día de hoy es la envidia de muchos gremios del sector público.

Después de Mestre padre, todos quienes lo sucedieron terminaron acordando con el Suoem. No hay empate posible con los municipales. A la finalización de cada conflicto, siempre hubo aumentos de salarios, aumento de horas extras o prolongaciones de jornada. La lógica de decir “les dimos menos de lo que pedían” que cada funcionario de turno ha repetido, se hace añicos contra la realidad que demuestra que siempre se fueron de cada negociación con algo más de lo que tenían cuando la comenzaron. Esa, y no otra, es la clave del poder de Daniele, siempre les ha garantizado a sus seguidores estar mejor y, al igual que los personajes de ciencia ficción que recargan su energía, el veterano dirigente de cada conflicto sale recargado en vez de desgatado. Su poder radica en el grado de fidelidad de sus seguidores “yo no estoy para que me quieran los cordobeses”, llegó a decir con sorprendente sinceridad, pero olvidando que son los cordobeses los que con sus impuestos pagan su sueldo y el del resto de la administración municipal.

El ente de Mestre hijo

Desde que el intendente Ramón Javier Mestre envió al Concejo Deliberante la ordenanza por la cual se crea el Ente de Obras y Servicios Públicos el gremio, comenzaron las medidas de fuerza.  “Es un municipio paralelo” y “nos dejan sin función a los empleados” son algunas de las disparatadas explicaciones que Daniele ha dado cuando se le pregunta por qué se oponen a su creación. A esta altura nadie es capaz de señalar en qué afecta los derechos de los empleados municipales la iniciativa de Mestre.

Ni si quiera la excesiva concesión que algunos funcionarios mestristas hicieron en la redacción de la ordenanza, que llegaba a establecer que “el Ente podría ampliar sus funciones en consulta con los empleados”, llegó a calmar la ira sindical. Hasta el propio ministro de Trabajo provincial, el justicialista Adrián Brito, ha manifestado que la actitud del Suoem es desmedida porque nada afecta a los trabajadores.

Quizás solo haya una explicación posible. Daniele ha logrado lo que nadie: sin que esté escrito en ningún lado, para el Suoem es regla de oro que si aumenta la recaudación deben aumentarse los sueldos. En palabras de un veterano delegado gremial los aumentos de recaudación permiten a un intendente hacer obras y mejorar los servicios, si al intendente le va bien al gremio también debe irle bien.

El ente ideado por los funcionarios mestristas ejecutaría obras con recursos de extraña jurisdicción, independientemente del aumento de la recaudación, y privando así a Daniele de su versión de participar en las ganancias. Más allá de lo disparatado que suena que el municipio esté enganchado al porcentaje casi fijo de erogaciones en personal, lo razonable sería que tenga mucho menos injerencia de la que tiene en el gasto global. El Ente, según estimaciones de funcionarios municipales, le permitiría al municipio ahorrar mensualmente alrededor de 40 millones de pesos de carga tributaria, en lo que es el servicio más oneroso del estado municipal: la recolección de residuos. Pero ese ahorro que se traduciría mejora de otros servicios, no parece importarle al siempre vigente Suoem.

Lo que vendrá

Mestre ha dicho que descontará los días trabajados y, amenaza con enviar al Concejo Deliberante una ordenanza que reglamente las asambleas. Por primera vez, Daniele siente que el hijo del único intendente al que no pudo doblegar, está dispuesto ir a fondo. La llegada de fin de año hace que se diluya el efecto que produce la quita de colaboración de los empleados, los municipales lo saben por eso intensificarán en estas semanas su lucha. Solo una buena noticia ha llegado a los oídos de Daniele: el futuro Secretario General del municipio será el ex intendente de Malvinas Argentinas Daniel Arzani, un hombre que por su personalidad no representa una preocupación para el gremio, todo lo contrario. “Si Arzani la pasó mal con los ecologistas no te imaginas con nosotros”, dijo un delegado gremial que a pesar de estar hace muchos años con Daniele se identifica como afiliado radical.

Los cordobeses en tanto, esperan que el intendente no deje la ciudad a merced del humor del Suoem, al cual parece no llegarle nunca los tiempos de cambio.

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