viernes , 24 de mayo, 2019
inundacion

Nota Editorial: Antes de las lluvias

De a poco la ciudad de Córdoba va dejando atrás los tremendos días de lluvia que tuvo que  soportar. Los cordobeses se vieron sorprendidos por las consecuencias que en su vida cotidiana dejaba el agua.

La costanera debió ser cortada una y otra vez, los desagües en muchos casos, se desbordaron, incluso los recientemente inaugurados. Cuando la lluvia cesó dejo el paso a los reclamos, los cuales son legítimos pero no deben privarnos de analizar cuidadosamente las causas y consecuencias de lo que nos ha ocurrido.

El intendente ramón Javier Mestre afirmó, no sin razón, que de no haber concluidos algunos de los desagües desbordados como los de la zona sur “el daño hubiese sido incalculable”, lo cual es absolutamente cierto, pero ¿es suficiente la infraestructura que tiene hoy la ciudad para soportar lluvias excepcionales?. En el mes de Febrero la ciudad de Córdoba encabezó el listado de las ciudades que más precipitaciones recibieron: la Capital cordobesa acumuló 437.2 milímetros, seguida por la ciudad misionera de Bernardo de Irigoyen, luego Sunchales y Rosario.

Pese a de que las consecuencias de las lluvias fueron generalizadas, los vecinos pueden reclamar que pagando como paga sus impuestos tienen derecho a tener una ciudad que prevea las situaciones excepcionales y, aquí es donde terminan las lluvias y comienza otro problema. Si una persona cuenta con el dinero justo para comprar la ropa que necesita para ir a trabajar, difícilmente compraría un costoso sobretodo que en el mejor de los casos usaría dos o tres días al año, seguramente privilegiaría destinar su dinero a la ropa que necesita y usa todos los días.

Sin embargo, la ciudad de Córdoba ha vivido un imperdonable proceso de falta de inversión en infraestructura, por lo que hoy la ciudad no está preparada para salir ilesa de este tipo de fenómenos.

Si Mestre cumple sus promesas será el primer intendente que retome la inversión en redes de gas y cloacas desde las gestiones de Mestre padre y Rubén Martí. Pero el actual intendente no podrá hacerlo si no recibe la ayuda del gobierno nacional o con financiamiento internacional, no hay otro modo. Las finanzas municipales no pueden abastecer las obras de infraestructura, que son necesarias. Creer que el municipio está en condiciones de asumir ese gasto sería una mera expresión de voluntarismo. Las razones de esta limitación económica no está en la falta de disciplina fiscal de los cordobeses, todo lo contrario, siguen estando entre los más cumplidores. Las razones hay que buscarla en dos puntos polémicos y que todos rehúyen a discutirlos: el primero, el crecimiento desmesurado de la planta de personal municipal, cuyos sueldos devoran mucho más de la mitad del presupuesto municipal; y el segundo punto tiene que ver con la ausencia del estado municipal, regulando el crecimiento de la ciudad.

Los cordobeses tiene derecho a vivir en una ciudad mejor, por lo que deberán exigirle a su gobierno mayor eficacia en el manejo de los recursos, pero deberán tomar conciencia que algunas cosas tienen que cambiar. Quienes, como consecuencia de su actividad empresarial, generan una mayor utilización de la infraestructura deberán contribuir a la misma de una manera diferente al vecino común y corriente. También habrá que pensar que los que unos consideran “costumbres arraigadas” son casi lujos. No existe país desarrollado en el mundo que mantenga un servicio de higiene urbana que recoja los residuos domiciliarios 6 días a la semana y por la puerta de cada domicilio.

Mucho antes de las lluvias, la decidía de algunos y la demagogia de otros rompieron el equilibrio de las finanzas del municipio, será responsabilidad de todos que no vuelva a suceder.

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