domingo , 16 de diciembre, 2018

Mujica: “La Argentina está jodida pero no está fundida”

El ex presidente de Uruguay se refirió a la situación de la región, con el rebrote de la derecha, la situación puntual de nuestro país y su encuentro con Lula.

“Cuando a la Argentina le va mal, a nosotros (los uruguayos) nos termina golpeando fuerte. Lo que más me asusta es esto del endeudamiento, porque después hay que pagar en algún momento y sé  lo que pasa. Esta historia se repite”, afirmó José “Pepe” Mujica en una entrevista que publicó ayer el diario Página/12.

El ex presidente de Uruguay se refirió a la situación de la región, con el rebrote de la derecha, sobre cómo lo encontró a Lula y de la situación puntual de Argentina.

“También estoy aburrido con la repetición de que la Argentina está fundida. Y no. La Argentina está jodida pero no está fundida. Porque después reflota. Tiene la desgracia de tener demasiados recursos naturales y cae en el despilfarro, pero es mi pueblo. Me duele”, agregó el ex mandatario.

Luego dijo que a Lula lo vio “bien”. “Más delgado, siempre con su temperamento jocoso, por un lado, y también horrorizado por lo que está pasando en Brasil desde el punto de vista de la enajenación del patrimonio del Estado y la transformación de la legislación laboral”, aseguró.

“Él considera que todo este episodio, que incluye la destitución de Dilma (Rousseff), es parte de un proyecto para cambiar las condiciones del país. Para que si un día vuelven dirigentes progresistas al gobierno, se encuentren prácticamente maniatados por compromisos establecidos a largo plazo a nivel internacional”, explicó.

Respecto al avance de la derecha en Latinoamérica y cómo debería haber hecho la izquierda para dar la discusión del poder real, Mujica reflexionó: “Llegar al gobierno está muy lejos de llegar al poder. Y pienso que probablemente de esos 40 millones de personas que salieron de la pobreza, la inmensa mayoría, lo va a atribuir a su esfuerzo, a Dios, a cualquier cosa, menos a entender la política, que en su misión más esencial tiene que ver cómo se reparte la riqueza pública en una sociedad”.

“Pensábamos que el mundo cambiaba modificando las relaciones de producción y de distribución. Cambiando la estructura parecía que tendríamos un hombre distinto o mejor. Y no nos dimos cuenta tal vez (es mi interpretación) de que un sistema es a su vez generador de una cultura que le es funcional a largo plazo. Así como era funcional la resignación de la Edad Media a que esto fuera un valle de lágrimas porque luego vendría el paraíso. Esta etapa de sociedad hiperconsumista, donde estamos embarcados todos, es funcional a la lucha de la ganancia y a que seamos todos consumidores”, agregó.

Hemos sustituido las viejas religiones por la nueva religión, que es el mercado. Eso es más fuerte que los ejércitos y que las cuestiones de fuerza, porque es una cultura tácita, subliminal, que está jugando en el seno de todos los hogares. Entonces hay 40 millones que salieron de pobres que demandan más y son prepotentes, potenciales consumistas. Y nos parece que eso es equivalente a ser más felices”, concluyó.

(Fuente: La Nueva Mañana)

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