viernes , 22 de noviembre, 2019

Moyano quiere a un petrolero de YPF para que lo secunde en la “nueva” CGT

A horas del congreso, el camionero trabaja para frenar posibles fugas de gremios como textiles, gas y químicosGuillermo Pereyra es el principal candidato para ser adjunto. Integra el directorio de la firma expropiada por Cristina.
El mítico edificio de la Confederación General de los Trabajadores (CGTRA) de la calle Azopardo es un hervidero. Llamadas telefónicas. Gremialistas entrando y saliendo.
Hugo Moyano, camionero y actual jefe de la CGT cuestionada a partir de una resolución del Ministerio de Trabajo que impugnó el proceso electoral, está al frente de la hechura para dar a luz a los 35 integrantes del Consejo Directivo.
Entre las reuniones importantes que Moyano mantuvo en las últimas horas, una de ellas sobresale. Una fuente cercana al jefe gremial confirma la versión de que Guillermo Pereyra es el candidato para convertirse en el secretario adjunto de la CGT de los “Trabajadores”.
“En el Consejo Directivo voy a estar… pero no hay nada definido acerca de los cargos. Estamos consensuando, son muchos los gremios. El único puesto confirmado hasta ahora que yo puedo decir es el de Hugo Moyano”, respondió Pereyra ante una consulta de Infobae.com.
Por otra parte, los creadores de la nueva CGT con Antonio Caló a la cabeza esperan ver cuáles serán las organizaciones gremiales que finalmente se sumarán a la jugada de Moyano.
En las últimas horas trascendió que está en duda la participación de los textiles, gas, municipales bonaerenses, químicos, la Asociación de Médicos, la Federación Nacional de Telefónicos, pasteleros y seguros, entre otros.
Alistados con Moyano están: judiciales, canillitas, dragado y balizamiento, Utedyc,  ceramistas, carne, ruralistas, bancarios, municipales (porteños), Fatun, panaderos, petroleros privados, remiseros, Fepimra, pilotos, técnicos aeronáuticos, calzado, plástico y UDA.
La discusión por la legalidad del llamado al congreso gremial, encargado de elegir autoridades para cuatro años, comenzó el 24 de abril. Ese día quedó fijado el cronograma del confederal y del congreso.
Los “antimoyanistas” encontraron algunas debilidades en la falta de firmas de aquella reunión y dieron inicio a una militancia para terminar con el “personalismo” de Moyano. Ingresaron un pedido de impugnación en las oficinas de Carlos Tomada, quien manejó el expediente con suma prudencia.
El viernes pasado, al final, la resolución puso énfasis en seis firmas de aquella acta y reafirmando que los cargos en el Consejo Directivo son personales e intransferibles. Por su parte, el moyanismo argumentó que había estada las organizaciones.
Caló fijó para el 3 de octubre la fecha del congreso “normalizador” de la nueva CGT. Contó con el apoyo de capitanes de ultramar, metalúrgicos, comercio, sanidad, luz y fuerza, fraternidad, aduana, legislativos, telefónicos, SOMU, construcción, UTA, mecánicos, UPCN, Obras Sanitarias, taxistas, modelos y docentes privados.
Moyano avisó que dará un discurso duro mañana en la cancha de Ferro tras el congreso que lo ungirá secretario general de la CGT. Sería su tercer mandato. Menos ruidoso está Caló. Si bien en su despacho hay una foto de Cristina Kirchner, el metalúrgico tiene una agenda igual o con más reclamos que el camionero.

 

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