jueves , 19 de septiembre, 2019

Mestre ya tiene su Fundación

Con la mayoría de los votos radicales y en una, por momentos, tensa sesión el Concejo Deliberante de Córdoba, aprobó la creación del Instituto Municipal de Cultura. Con la Policía de la Provincia vallando los alrededores del Concejo ayer a las 10.30 dio comienzo una sesión que se extendería hasta pasadas las 13.30.

El día anterior ya se notaba del clima tenso reinante alrededor de esta polémica iniciativa del secretario de Cultura Francisco Marchiaro. Esa tarde, la reunión de la Comisión de Cultura presidido por el olguista Marcelo Rodio, las discusiones comenzaron cuando Alejandra Vigo preguntó cuál había sido el criterio para dejar entrar algunas personas y que el resto quedara afuera. La pregunta no había sido ingenua, ocurre que los radicales cansados de los malos tratos e insultos de los trabajadores de la Secretaría de Cultura llenaron la capacidad de la sala de comisiones con allegados a ellos.

No obstante, algunos representantes de las organizaciones culturales que se oponen a la Ordenanza lograron ingresar y manifestar su hostilidad hacia los concejales oficialistas.

El clima llegó a su mayor tensión cuando concluida la reunión el radical Eduardo Conrad increpó duramente al presidente de la comisión, porque a su juicio este había contribuido notoriamente al enrarecimiento de los ánimos. Fue tal el tono empleado por Conrad que casi terminaron a las trompadas.

La sesión

Miriam Acosta concejal por la U.C.R. fue la miembro informante que destacó que el proyecto había sido discutido lo suficiente y que en la práctica significaría una jerarquización de la cultura.

A su turno y con distintos argumentos fundamentaron su voto en contra: Marcelo Rodio (bloque Eva Duarte),  Alejandra Vigo (PJ), Esteban Dómina (FC), Miguel Siciliano (Eva Duarte) y Héctor Campana (PJ).

Los cuestionamientos más duros corrieron por cuenta de Dómina y Siciliano quienes básicamente señalaron que la creación de la Fundación no estaba entre las facultades del municipio, que no podía comportarse como un sujeto de Derecho Privado y que los fondos que provinieran del sector privado no serían controlados.

El radical Lucas Cavallo defendió la legalidad de la ordenanza y trató con ejemplos prácticos demostrar como el Estado puede realizar actos típicos de los sujetos de derecho privado. La explicación del radical, lejos de satisfacer a la oposición sirvió para que cargaran duramente, esta vez, reprochando que el proyecto no hubiese sido considerado en la Comisión de Legislación General.

A último momento

La tarde anterior había ingresado una nota de la rectora de la U.N.C Carolina Scotto que pedía el aplazamiento del tratamiento del tema. Esto exasperó a los radicales quienes sostenían que el Secretario de Cultura Francisco Marchiaro en reiteradas ocasiones le había solicitado a la rectora reunirse por este tema.

En las primeras horas de la mañana, prácticamente sobre el comienzo de la sesión, llegó un escrito firmado por el subasesor letrado exponiendo argumentos de por qué a su juicio la ordenanza en cuestión no requería doble lectura. Dómina haciendo uso del oficio que le dan años de política se encargó de resaltar-no sin sutiliza- que el “escrito” no estaba firmado por el asesor legal sino por el subasesor legal. Finalmente, el presidente del bloque radical Javier Bee Sellares acusó a la oposición de haber montado una escena sobre este tema.

Lo cierto es que, más allá de los argumentos de los radicales, las duras críticas de la oposición y la airada protesta de los representantes de las organizaciones culturales, nadie supo preguntar y nadie supo aclarar lo que es quizás la duda más grande que subyace en este tema: ¿Cuál es el impedimento que tiene la administración mestrista en la actual orgánica para desarrollar su programa de cultura que debe acudir a la creación de una fundación?

Quizás en los próximos meses la realidad explique en los hechos lo que no supieron hacer quienes tenían la obligación de hacerlo.

 

 

 

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