lunes , 19 de agosto, 2019

Massa recibió el apoyo de Reutemann

Sergio Massa bajó rápido de la combi blanca y fue directo al abrazo buscado. Un grupo nutrido de intendentes, candidatos y representantes de la mesa de enlace lo aguardaba, con una picada, en la estancia Tres Soles, en San Nicolás, cuando el líder del Frente Renovador apareció al mediodía y, sin escalas, se abalanzó sobre el invitado dilecto: el senador santafecino Carlos Reutemann.

Así, en una apuesta por sumar apoyos, el intendente de Tigre recibió el espaldarazo del ex gobernador, siempre esquivo a las definiciones públicas y, mucho menos, durante campañas en las que no juega con su nombre en la boleta.

“El objetivo tiene que ser sacar 45 puntos”, se envalentonó Reutemann, al analizar el próximo paso de Massa por las urnas, en una conversación con LA NACION, Clarín y Perfil. “Tiene el as de espadas en la mano y lo está sabiendo aprovechar”, completó. Las palabras del ex corredor de Fórmula 1 sonaron mágicas para el intendente de Tigre, sentado a su lado.

En el living, escuchaban, apoltronados en los sillones, Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Luis Miguel Etchevehere (Sociedad Rural), Carlos Garetto (Coninagro) y Rubén Ferrero (Confederaciones Rurales Argentinas). Más atrás, había referentes económicos massistas, como Martín Redrado y Miguel Peirano.

En rigor, esa escenificación fue el marco de presentación que arrimó al Lole: armar una mesa de diálogo vinculada al campo, como disparador de una foto con múltiples lecturas. “Un buen resultado en octubre le da mucho respaldo en el PJ. Cuando se ponen los votos en las urnas, tienen la convalidación popular”, lanzó el ex mandatario provincial.

El diálogo entre Massa y Reutemann fue encauzado por el senador Carlos Verna, un peronista de peso en La Pampa, enfrentado con la Casa Rosada y amigo del jefe comunal de Tigre. En la Cámara alta se sientan en bancas contiguas y esa vecindad usufructuó Massa, cuando mantenía hace dos semanas una conversación telefónica con Verna. Ahí, el ex gobernador se puso a disposición “para lo que necesite”. El requerimiento llegó hace unos días: lo tentó para un asado campestre.

Con mirada a largo plazo, Massa hilvana un armado propio y ensaya su desembarco en las provincias. Lo hace, a veces, a través de peronistas no alineados con Olivos y de intendentes con los que entabló relación como director de la Anses. Desde ahí, tejió el lazo con Reutemann, que se selló durante la inundación de Santa Fe, que obligó al entonces funcionario a instalarse allí 21 días. Cuando el diálogo viró hacia la batalla presidencial, Massa cruzó de plano: “Si cometemos el error de hablar de 2015, vamos a fumigar la expectativa que depositó la gente en nosotros”.

Erigido como un enigma de la política, Lole no participa de la campaña en su distrito y su tropa, con el tiempo, se fue reubicando detrás de otros liderazgos locales en el dispersado PJ o en Pro, encarnado por Miguel Del Sel. También está distanciado de la senadora Roxana Latorre, que esta semana postuló la fórmula entre él y Massa. “Habló por ella”, cortó, en seco. Su reaparición no implicaría un cambio de estrategia. “Hay que ver qué pasa”, soltó. Llegó al encuentro solo, manejando su camioneta Toyota Hilux, vestido de jeans, campera de gamuza marrón y borsegos.

Consulado por LA NACION, rió cuando se le recordó que en abril de 2011, su hija Cora había escrito un tuit sugerente: “Reutemann-Massa”. No quiso dar mayores precisiones sobre su futuro y si trabajará con el Frente Renovador en el Senado.

El encuentro con ruralistas intenta reforzar un mensaje al interior. “Cuando uno mira la balanza comercial, ve todo el esfuerzo del campo para generar divisas que se van a la energía”, sostuvo Massa. Encontró eco inmediato y quedaron en trabajar en propuestas conjuntas. Precavidos, los referentes del agro recordaron que su espíritu es dialogar y que, en ese sentido, se reunieron con otros dirigentes opositores.

En tono distendido, la reunión se desarrolló en el living de la residencia de un amigo del candidato local, Lisandro Bonelli, primo de “Chechu”, la modelo y conductora de TV. El calendario no estuvo en sintonía: en el día de la primavera, crepitaba el fuego lento del hogar junto a los sillones, para combatir el frío helado. Todo terminó cuando estuvo a punto el menú: un costillar, cordero, matambre y chorizos.

 

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