martes , 11 de diciembre, 2018

Macri pidió “no soplar el fuego de los discursos de odio”

A través de una carta abierta difundido a través de sus redes sociales, el Presidente dijo que “todas las expresiones que incitan al desprecio” son una “enfermedad social” y hay que “aislarlas”.

El presidente Mauricio Macri publicó ayer una carta abierta en la que instó a “no soplar el fuego de los discursos de odio” ya que “incitan al desprecio de los que por algún motivo son distintos a uno”.

A través de sus redes sociales, el mandatario manifestó estar “convencido de que la única manera de alejarnos de los peligros de esos discursos es entenderlos como una enfermedad social y aislarlos hasta que el combustible de su furia se agote”, en referencia a los dichos del dirigente social Luis D’Elia, quien dijo que “a Macri habría que fusilarlo en la Plaza de Mayo delante de todo el pueblo”.

A continuación la carta completa:

CONTRA EL DISCURSO DEL ODIO

Discursos de odio son todas las expresiones que incitan al desprecio de los que por algún motivo son distintos a uno; las que justifican la intolerancia por cuestiones de religión, nacionalismo, elección sexual, racismo o creencias; las declaraciones que promueven la perturbación de la paz; los tweets, notas, posteos, correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y documentos de todo tipo que fomenten la idea de perseguir a una persona o a un grupo de personas; los llamados a la violencia como una posibilidad legítima para imponerse sea como sea; las amenazas… Todas esas expresiones y muchas similares son discursos de odio.

Estoy convencido de que la única manera de alejarnos de los peligros de esos discursos es entenderlos como una enfermedad social y aislarlos hasta que el combustible de su furia se agote.

Intentar persuadir con argumentos de comprensión y tolerancia a los autores de los discursos de odio es como soplar para apagar un fuego. El odio se alimenta de cualquier cosa que se le oponga, como el fuego se reaviva cuando se lo sopla.

Por eso, no soplemos el fuego de los discursos de odio con argumentaciones y mucho menos con ira. Pero tampoco les tengamos miedo.

Porque aunque los voceros del odio son ruidosos y amenazadores, son escasos. Son muchísimos más los argentinos que quieren vivir en paz, muchos más los tolerantes, los respetuosos, los comprensivos.

Confiemos en el silencio de la inmensa mayoría de argentinos pacíficos. Sin decir ni una sola palabra ellos tienen el poder de dejar atrás para siempre a los voceros del odio.

 

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