miércoles , 17 de julio, 2019

La ventaja de confrontar, la desventaja de ser aliado

José Manuel de la Sota y Daniel Scioli sueñan con ser presidenciables desde el peronismo en 2015. Pretenden ser el día después de Cristina Fernández de Kirchner en el sillón mayor de la Casa Rosada. Claro que están ejecutando partituras diferentes. Muy diferentes.

Cuando el bonaerense visitó Córdoba a mediados del año pasado y compartió una cena con De la Sota en la residencia del Gobernador que se mantiene en el Parque de las Tejas, ambos blanquearon sus objetivos a largo plazo y hablaron de la relación que mantiene cada uno con Cristina. Tras esa cena ambos sabían que tarde o temprano iban a competir por el mismo sueño político: la Presidencia de la Nación.

Cristina maltrata diariamente tanto a De la Sota como a Scioli, entre otros mandatarios provinciales, pero éstos le responden de manera diferente. El titular del amplio y luminoso despacho de la Casa Espejada responde a los ataques, no se cansa de pedir diálogo y de reclamar que le paguen a Córdoba el acuerdo no cumplido. Por su parte, Scioli, ante cada agravio que surge de Balcarce 50, recuerda que formó parte del proyecto nacional y popular desde el inicio, remarca su historia compartida con Néstor Kirchner, y dice que pretende ser la continuidad del proyecto K con cambios.

A primera vista lo de De la Sota parece más digno. Los reclamos los plantea ante la Corte Suprema de Justicia, cuando lo agreden responde por micrófono o twitter y no se cansa de solicitar diálogo para intentar alcanzar un entendimiento. Tiene claro que no cobrarán una moneda de más hasta diciembre de 2015, cuando finalicen el mandato actual suyo y de Cristina.

Ambas provincias reciben desde la Nación los fondos que se le antoja enviar a Cristina. Desde el momento en que reclamó ante la Corte el cumplimiento del acuerdo por la armonización de la Caja de Jubilaciones de la provincia, De la Sota sospechó que no iba a recibir fondos para obra pública ni autorizaciones para tomar crédito internacional, por ello instrumentó un paquete de medidas necesaria para enfrentar el duro 2013: la creación de la tasa vial, la refuncionalización de la Caja, entre otras decisiones. Esto le permitió ordenar los números de sus finanzas y por ello acordó rápidamente con los gremios un aumento salarial del 26 por ciento para docentes y empleados públicos.

Mientras que Scioli “no tiene ni una moneda”: tiene inconvenientes para pagar sueldos y no descarta tomar crédito para cumplir con gastos corrientes. Cerca del mandatario bonaerense dijeron este fin de semana que, si fuera por los fondos con los que cuenta la mayor provincia argentina, sólo podrían ofreceré a docentes y estatales un aumento salarial que iría entre 8 y 10 por ciento.

Ahora Scioli espera el salvavidas nacional para salir del paso, para poder poner en marcha el ciclo lectivo, algo que sí ocurrirá sin inconvenientes en Córdoba.

Hasta el momento a De la Sota le favorece ser confrontativo, no dejarse maltratar por los voceros de la Rosada, y tomar medidas para obtener los fondos que necesita para que la provincia funcione sin el grifo de dinero nacional que estará cortado por mucho tiempo.

Scioli eligió ser aliado pese todo y no la pasa bien. ¿Cristina mandará plata para su provincia sólo si le pone fin a sus sueños 2015? Difícil.

Cada uno con su librito.Fuente Alfil

 

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