viernes , 19 de julio, 2019

Hoy culmina el juicio por Marita Verón

Luego de diez años y ocho meses del secuestro de Marita Verón en 2002, que tenía 23 años en ese momento, culminará el proceso oral y público que se sigue en Tucumán desde febrero.

El Tribunal integrado por Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina, y Eduardo Romero Lascano, escucha, por última vez, a los imputados: María Azucena Márquez e Irma Medina, y sus hijos José Fernando “Chenga” Gómez y Gonzalo “Chenguita” Gómez, acusados de sustracción, retención y ocultamiento agravado por su condición de mujer, en concurso con el delito de promoción de la prostitución.

Los demás imputados, Pascual Andrada, Humberto Derobertis, Carlos Luna, Mariana Bustos, Daniela Milhein, Alejandro González, Víctor Rivero, María Rivero y Cinthia Gaitán, ya ejercieron ese derecho.

Tanto el fiscal Carlos Sale como la querella solicitaron una pena de hasta 25 años de prisión para los principales sospechosos por la desaparición de la joven. Además, el abogado querellante Carlos Varela Álvarez también exigió a los imputados que aporten datos ciertos sobre el paradero de la joven.

El juicio, de gran repercusión nacional e internacional, se convirtió en uno de los casos más emblemáticos contra la trata de personas que tuvo como principal referente a Susana Trimarco, madre de “Marita” Verón.

La lectura de la sentencia será sólo sobre la parte resolutoria, mientras los fundamentos serán conocidos antes de fin de año. A la indefinición sobre el destino de la joven se suma la inexistencia de pruebas materiales sobre sus periplos.

Por esto, la decisión judicial se fundamentará en la evaluación de las declaraciones de los 130 testigos que pasaron por la sala del proceso, en especial de las mujeres de identidad reservada por haber sido víctimas de la trata de personas.

Precisamente, las defensas basaron sus estrategias en descalificar a los testigos, y en todos los casos pidieron que se absuelva a sus clientes. A lo largo de las deliberaciones quedaron expuestas, además, las deficiencias en la investigación policial y judicial en este caso y los vínculos con políticos, que afectó el resultado de toda pesquisa y se estima puede derivar en la apertura de nuevas causas penales.

Para la audiencia final, se espera la llegada de funcionarios del gobierno nacional como el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak,  diputados nacionales, dirigentes sociales, gremiales y de organizaciones no gubernamentales.

La sentencia llegará tres días antes de que “Marita” Verón cumpla los 34 años, sin saber si está viva en algún lugar del país o del extranjero, ni si tiene motivos para festejarlos.

Micaela, la hija de Verón, no estará presente durante la lectura de la sentencia ya que el tribunal no le permite ingresar en la sala por ser menor de edad.

En una entrevista publicada en el matutino tucumano La Gaceta, Susana Trimarco aseguró: “Para mí es un día importante, que refleja toda esta lucha sin parar que me llevó 10 años de mi vida. Ya está hecho carne en mi corazón y en mi mente todo lo que me ha pasado. Espero justicia. No quiero que nadie sea condenado si no es culpable”

Y agregó: “Mi vida va a seguir, y continuaré buscando a mi hija porque ella no ha aparecido. El juicio fue la culminación de una etapa de esta lucha, pero no voy a descansar hasta encontrarla”.

“Para mí todas las personas que están allí sentadas son responsables del secuestro y la desaparición de mi hija. Esto lo digo desde hace 10 años, y es así. Esta es una mafia organizada, donde tienen conexiones entre ellos, eso quedó muy claro. Ellos son los responsables de la desaparición y el secuestro de mi hija”, añadió Trimarco.

“Voy a ir hasta las últimas consecuencias. Si tengo que llegar hasta la Corte de La Haya, lo voy a hacer. Marita no apareció, tengo que seguir luchando y buscándola. (…) Todo el mundo en Tucumán sabe quiénes son los Rivero-Ale. Él es un empresario de la droga y la prostitución. Eso lo sabe toda Argentina. Hasta la Presidenta me dijo que escuchó hablar de la banda de los Ale, que son criminales y que no sabe por qué siguen sueltos”, sostuvo la madre de Marita.

“Yo sigo buscando a mi hija e impulsando la causa por el paradero. A cada rato recibimos información. Me tiran cartas por debajo de la puerta de la fundación, que las aporto a la Justicia. El respaldo que recibo sirve para fortalecerme. No se olviden que me quedé sola con mi nieta luchando contra las mafias, y con ese amor inmenso que siento por mi hija, porque la amo con todo mi corazón. Digan lo que digan y hagan lo que hagan, no voy a descansar hasta encontrarla”, concluyó Trimarco.

Marita Verón desapareció el 3 de abril de 2002. Salió de la casa de su madre, en el barrio El Bosque, rumbo a la maternidad. El comisario Jorge Tobar y el padre de Marita, Daniel Verón, afirmaron que una prostituta les dijo que a la joven la vendieron a La Rioja. Según la acusación, a Marita la secuestraron en la esquina de su casa y luego la obligaron a ejercer la prostitución en La Rioja.

Los secuestradores, según el fiscal, son María Jesús y Víctor Rivero. Daniela Milhein y Alejandro González la tuvieron cautiva.

En La Rioja, siempre según la acusación, estuvo en los prostíbulos de Irma Medina y de sus hijos “Chenga” y Gonzalo. Los otros seis imputados habrían cumplido distintos roles en la red de explotación sexual. Hasta hoy, Marita no apareció.

Esta mañana, en diálogo con C5N, el abogado de Susana Trimarco, Germán Díaz, aseguró: “Hay un pacto de silencio entre los imputados”. “Hasta que no aparezca Marita no habrá justicia”, sentenció.

En relación a las penas que pidió el fiscal, Díaz señaló que “no saldrán conformes si les dan menos de 25 años.

“La trata es un negocio que ha crecido en nuestro país, al igual que en todo el mundo, donde deja 32 mil millones de dólares de ganancia, ubicándolo en el tercer lugar después de la venta de órganos y del juego”, concluyó el especialista.

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