jueves , 13 de diciembre, 2018

Hallaron en San Juan los restos del dinosaurio gigante más antiguo

Se trata de Ingentia Prima, el cual habitó la Tierra hace más de 200 millones de años y fue descubierto en el yacimiento de Balde de Leyes.

Investigadores argentinos presentaron ayer a Ingentia prima, el dinosaurio gigante más antiguo que habitó la Tierra hace más de 200 millones de años, el cual fue hallado en el yacimiento de Balde de Leyes, al sureste de la provincia de San Juan.

La doctora Cecilia Apaldetti, investigadora del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Juan (IMCN) y del CONICET, afirmó que “esta nueva especie muestra una estrategia de crecimiento desconocida hasta ahora e indica que el origen del gigantismo se produjo mucho antes de lo que se pensaba”.

“Antes de este descubrimiento, se consideraba que el gigantismo había surgido durante el período Jurásico, hace 180 millones de años aproximadamente, pero Ingentia prima vivió a fines del Triásico, entre los 210 y 205 millones de años”, precisó la autora del estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

Por su parte, el doctor Ricardo Martínez, coautor del proyecto, explicó que “el nombre de esta nueva especie, ‘Ingentia’, hace referencia a su tamaño colosal, en tanto que ‘prima’ indica que es el primer gigante conocido hasta hoy en el Planeta”.

“Vemos en Ingentia prima el origen del gigantismo, los primeros pasos para que, más de 100 millones de años después, llegaran a existir saurópodos de hasta 70 toneladas como los que vivieron en la Patagonia”, agregó.

Según el estudio, los herbívoros cuadrúpedos y de cuello largo más grandes de los que se tenga registro, como Patagotitan, Puertasaurus y Argentinosaurus, derivaron de los sauropodomorfos del Triásico como Ingentia prima.

Al respecto, el investigador del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología de la Universidad Nacional de Río Negro (IIPG-CONICET, UNRN), Ignacio Cerda, explicó que “los cortes óseos en Ingentia prima muestran que tenía crecimiento cíclico, estacional, pero lo llamativo es que el tipo de tejido que se depositó en los huesos durante estos períodos de crecimiento es diferente al de los otros saurópodos que conocíamos hasta ahora”.

“Este tejido le permitía lograr un crecimiento muy rápido”, destacó Cerda a la vez que ejemplificó: “Para diferenciar la forma de crecimiento que tuvo, podemos hacer una analogía con un auto que va a una alta velocidad continua, a 100 kilómetros por hora, imaginando que así crecían los sauródopos, en tanto que Ingentia prima hacía una parte del trecho a 300 kilómetros por hora, durante las estaciones de crecimiento, para luego detenerse durante las estaciones de invierno o de escasez y, posteriormente, volver a crecer a 300 kilómetros por hora”.

(Foto: Jorge A. González)

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