martes , 15 de octubre, 2019

Gremios no descartan nuevas medidas de fuerza si no se exceptúa Ganancias del aguinaldo

El Gobierno nacional y el sindicalismo vol­vieron a cruzarse ayer en re­lación al cobro del Impuesto a las Ganancias. El oficialismo fundó sus argumentos en favor del tributo al considerarlo “necesario filosófica e ideológicamente”, mientras que el gre­mialismo criticó la posición de los funcionarios nacionales, a los que calificó como “marxistas con la plata de todos pero no con la propia”.

El contrapunto fue protago­nizado por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el secretario general de la CGT opositora, ­Hugo Moyano, que a su vez consiguió el apoyo del José Luís Lingeri, enrolado en la central afín al Gobierno.

La discusión tiene lugar cuando faltan tres semanas 
para el pago de la segunda cuota del sueldo anual complementario que los gremialistas pretenden se exceptúe del cálculo del tributo, como intentaron sin éxito con el primer pago de junio.

En su habitual conferencia en Casa de Gobierno, Capitanich sostuvo que el cobro del Impuesto a las Ganancias es “filosófica e ideológicamente necesario”, dado que, subrayó, “grava la manifestación de capacidad contributiva, que implica que quien más gana debe ser quien más solidariamente contribuya”. El jefe de ministros sentenció que hay un “enfoque redistri­butivo” en ese gravamen, y recordó que “cerca de 10 millones de trabajadores están excluidos de este impuesto” que representa una recaudación de “55 mil millones de pesos”.

Capitanich recordó que “la posición del Gobierno es lo 
que ha manifestado el ministro (de Economía) Axel Kicillof”, 
de que el tributo es una contribución solidaria “de los que 
más ganan”.

Como respuesta, Moyano aseguró que “la prudencia se puede terminar” y se quejó porque Kicillof es “marxista con la plata de todos pero no con la propia”, al rechazar el argumento de “solidaridad” que dio el funcionario para justificar el Impuesto a las Ganancias.

Moyano se quejó porque el “Gobierno le toma el pelo” a los trabajadores con ese tributo, 
que denominó “Impuesto al Trabajo”, y propuso que los funcionarios del Gobierno “donen la mitad de sus sueldos”.

“Es un disparate de Kicillof. Que un supuesto marxista hable de que esta es una contribución solidaria, evidentemente… no se tiene que hacer de la forma en que la hace el Gobierno ¿Por qué no donan los sueldos, ya que son tan generosos, por qué no se sacan la mitad 
del sueldo astronómico que ganan los funcionarios y hacen la contribución solidaria que hacen 
los trabajadores obligada­mente?”, se preguntó con fastidio el sindicalista.

Moyano adelantó que mañana analizarán en una sesión del Consejo Directivo de la CGT los pasos a seguir y que tomarán una determinación ante la intransigencia del Gobierno respecto al impuesto.

“Así como dicen que parece que el Gobierno bajó la persiana (sobre Ganancias y un bono de fin de año), también se puede terminar la prudencia en las organizaciones gremiales. La prudencia tiene un límite, y cuando nos faltan el respeto, se tomarán las medidas que se tengan que tomar”, admitió el sindicalista en declaraciones radiales.

Para Moyano, el clima social no es el mejor y se profundiza 
el malestar con las expresiones de los funcionarios de turno.


“Se toman con bronca, porque parece que además de perjudicar al trabajador sacándole parte 
del sueldo, le toman el pelo”, se quejó. El líder de la CGT opositora y los referentes de los gremios del transporte terrestre, aéreo y marítimo, se reunirán mañana, por separado, para ­definir un “plan de acción” ante la falta de respuesta del Gobierno a sus reclamos para exceptuar el impuesto a las ganancias del medio aguinaldo de fin de año.

En la sede de la Federación Marítima Portuaria de la Industria Naval (Fempinra), los gremios del transporte se reunirán para definir los pasos a seguir, luego del paro de tres horas que llevaron adelante el jueves pasado. Por la tarde, la CGT de Moyano se reunirá para realizar un análisis sobre la situación generada, ante la negativa de la presidenta Cristina Fernández de ceder al reclamo por el impuesto a las ganancias.

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”, afirmó el titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, quien reiteró que no son opositores al Gobierno y que sólo defienden las fuentes de trabajo y la dignidad del salario.

Desde la CGT oficialista, José Lingeri (sindicato de obras sa­nitarias) reclamó que “el mínimo no imponible debería subir de 15 mil a 20 mil pesos, y también debería modificarse las escalas intermedias”. El sindicalista dijo que el tema de fondo es reestructurar la tabla del impuesto, y aclaró que nadie plantea no pagar el tributo, pero sí hacerlo sobre la base de los mayores ingresos.

(Fuente: Agencia Dyn)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *