miércoles , 21 de agosto, 2019

Galuccio le puso a Repsol plazo para acordar por YPF

Fue una jugada audaz o un acto desesperado, según quién lo cuente. Miguel Galuccio pasó casi un día en España y, por primera vez desde que preside YPF, puso un plazo para zanjar el conflicto por la expropiación de las acciones de Repsol en la petrolera argentina. “Antes de fin de año habrá una solución”, afirmó.

Galuccio se reunió el miércoles en un hotel del Paseo de la Castellana con el ministro de Industria, José Manuel Soria, y con accionistas de Repsol. Antes de irse dio dos entrevistas en las que garantizó la vocación negociadora del gobierno de Cristina Kirchner, pero advirtió que si no hay acuerdo pronto la Casa Rosada saldará la cuenta con un pago unilateral.

El CEO de YPF voló esa misma noche hacia Buenos Aires, por ahora sin trofeos para exhibir. Fuentes del gobierno español señalaron que Soria le había reiterado la postura oficial fijada por el presidente Mariano Rajoy: la Moncloa desea un pacto, pero los términos deben negociarse con el directorio de la empresa, que encabeza Antonio Brufau.

Cristina Kirchner recela de Brufau, a quien ya intentó destronar varias veces, e insistirá en su estrategia hasta ahora fallida de forzar un acuerdo sobre la expropiación a través de dos de los principales accionistas de la compañía, el grupo financiero La Caixa (dueño de un 13%) y la estatal mexicana Pemex (9%).

Fuentes argentinas al tanto de las gestiones indicaron que la jugada de Galuccio apunta a aprovechar lo que interpretan como un tiempo de “debilidad” de Repsol, a partir de una serie reciente de decisiones judiciales que le resultaron adversas en tribunales argentinos y de Nueva York. “Era un buen momento para presionar por una negociación”, indicaron.

Galuccio se instaló el miércoles en Madrid en el hotel Intercontinental. El mismo día el presidente de La Caixa, Isidro Fainé, encabezó justo allí un acto público con otros banqueros y, aunque nadie lo confirmó oficialmente, fuentes que siguen el conflicto daban por hecho que se había visto con Galuccio.

En el mundo de los negocios de España es famosa la rivalidad de largo recorrido entre Fainé y Brufau, que ahora se potencia por las divergencias sobre cómo resolver la crisis desatada por la estatización dispuesta por Cristina Kirchner en abril de 2012.

Fainé gestionó en febrero una propuesta argentina para compensar a Repsol, que fue rechazada por unanimidad en el directorio de la petrolera, a instancias de Brufau. Lo mismo ocurrió con una oferta que Galuccio filtró en junio a través del número 1 de Pemex y amigo personal de él, Emilio Lozoya.

Casualidad o no, mientras Galuccio operaba en la capital española Brufau estaba en Bolivia, donde anunció inversiones de Repsol junto con el presidente Evo Morales; precisamente la ampliación de una planta de gas desde la que exportará a la Argentina a precios mucho más altos de los que el Gobierno les deja cobrar a los productores en el país. Galuccio no tuvo ningún contacto con delegados de Brufau.

Repsol denunció a la Argentina ante el tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi) y reclama una indemnización de 10.500 millones de dólares por la nacionalización de 51% de las acciones que tenía en YPF. Esos litigios han condicionado desde el principio la gestión de Galuccio, focalizada en conseguir inversiones para explotar el megayacimiento neuquino de Vaca Muerta.

“El viaje de Galuccio fue un manotazo de ahogado; no trajo nada nuevo”, dijo a LA NACION un funcionario del gobierno español.

Un ejecutivo ligado a los accionistas que rivalizan con Brufau se mostró más comprensivo: “Fue una movida audaz para exhibir la intención de pagar y unificar el frente interno, que quiere un acuerdo rápido”.

En las entrevistas que concedió en Madrid, Galuccio defendió las ofertas ya presentadas por YPF, que consisten en sumar a Repsol a una empresa para explotar porciones de Vaca Muerta.

Advirtió -con tono de ultimátum- que si los españoles no ceden, la Casa Rosada puede “poner punto final” al conflicto con 1500 millones de dólares, el valor fijado a las acciones de la empresa española por el tribunal de tasación que depende del Gobierno.

En Repsol lo toman como una amenaza vacía, ya que el litigio en el Ciadi no se vería afectado por la decisión de un pago unilateral por parte del Estado argentino.

“Hay mucho en juego y una solución negociada sería buena para todos: Repsol, YPF, Argentina y España”, dijo Galuccio al diario económico Expansión, en una extensa entrevista que hasta ahora se niega a conceder a los principales medios argentinos. Fue allí donde señaló que “antes de fin de año se podrá llegar a una solución, de una manera o de otra”.

Por momentos habló como “sólo un técnico que no viene de la política” y de a ratos actuó como si fuera vocero directo de la Presidenta.

A Repsol la criticó por “querer dañar a YPF, de la que es accionista” [retiene un 12%], pero fue mucho más conciliador de lo que suelen ser Cristina Kirchner y algunos de sus funcionarios dilectos. Dijo que no tiene “ningún problema” con Brufau (a quien aclaró que no conoce en persona) y anunció que le gustaría “tener a Repsol como socio”. También declaró su “respeto” por Rajoy.

Galuccio dio dos entrevistas: una a Expansión (la hizo un periodista que Cristina Kirchner elogió el viernes pasado en un discurso por publicar un artículo positivo sobre los números de YPF) y otra al medio digital El Confidencial.

En esa segunda nota se mostró excesivamente cauto, al calificar la nacionalización dispuesta por Cristina: “Podemos discutir las formas, pero el país tenía una necesidad energética por el déficit de producción de YPF”, dijo. Ante una repregunta sobre si apoya o no la medida, se limitó a responder: “No voy a opinar sobre lo que hubiera hecho cuando se tomaron las decisiones porque no estaba allí”.

(Fuente: La Nación)

 

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