miércoles , 11 de diciembre, 2019

Funam se opone a la radicación de Dioxitek en Río Tercero

El presidente de la Fundación para la defensa del ambiente, Raúl Montenegro, advirtió ayer que Dioxitek, la planta productora de dióxido de uranio, “debe abandonar la ciudad de Córdoba en el plazo que le fijó la Municipalidad y abstenerse de localizar sus instalaciones en Río Tercero, Embalse u otras ciudades. Dioxitek maneja materiales radiactivos que son de riesgo para la salud y el ambiente, no solamente por sus descargas rutinarias de contaminantes, sino también porque ya ha sufrido explosiones e incendios en Alta Córdoba, uno de los barrios más densamente poblados de la ciudad”.
“Dioxitek y los gobiernos municipales parecen olvidar que cada nueva localización requiere un profundo estudio de impacto ambiental, y que esto demanda bastante tiempo y la realización de audiencias públicas. No se puede ir migrando de ciudad en ciudad como si se tratara de una inofensiva fábrica de galletitas. Dioxitek es una planta muy peligrosa. Tampoco puede admitirse que al vencerse el plazo impuesto por la Municipalidad siga funcionando en la ciudad de Córdoba”, aseguró.
Montenegro, premio Nobel Alternativo 2004, recordó que después de tres intentos fracasados, “Dioxitek intenta localizarse en Río Tercero sabiendo que el artículo 55 de su Carta Orgánica prohíbe instalaciones nucleares. Sumándose al incumplimiento normativo de Cnea, el intendente de esa ciudad, Alberto Martino, dio la factibilidad por decreto el pasado viernes 24 de mayo. Esto habilitó a Funam y a los vecinos para llevar el caso a la justicia porque la Carta Orgánica es clara y contundente, y no puede ser derogada”, indicó Montenegro.
“Enfrentada a la posibilidad de que accionemos judicialmente, Cnea pretende llevar ahora Dioxitek a la ciudad de Embalse, junto a la central nuclear. Si esto también falla quedaría como alternativa José de la Quintana. Es vergonzoso, se mueven a los tumbos sin que importen los vecinos y los riesgos”, sostuvo el titular de Funam.
Agregó que “es insensato colocar una planta dedicada a la fabricación de dióxido de uranio en cercanías de industrias petroquímicas, en especial cuanto recordamos la explosión e incendio que sufrió Dioxitek en 2001, en Córdoba, y los episodios sufridos por la industrias de Río Tercero. No es justo que este riesgo se sume al envejecimiento de las instalaciones petroquímicas. Cnea y las autoridades municipales deben asumir que existe la posibilidad de impacto cruzado, esto es, que el accidente de una planta cualquiera puede desencadenar eventos de magnitud en plantas vecinas”.

 

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