domingo , 18 de agosto, 2019

Francisco recibió al líder de la Iglesia Ortodoxa

El Papa Francisco recibió al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, quien también asistió a la asunción, un hecho que no se había dado en mil años.

La prensa turca destacó que si bien Bartolomé I estuvo en otras ocasiones en el Vaticano, un líder de la iglesia ortodoxa griega no participaba de una misa de inicio de un pontificado desde el Gran Cisma de Oriente en 1054, cuando la Iglesia se dividió entre Roma y Constantinopla. «La alienación de los viejos tiempos no existe más. Como dos iglesias hermanas, nos acercamos una a la otra cada día más», dijo en una entrevista Bartolomé I antes de partir hacia Roma.

Además, en el trascurso del día, el Papa argentino recibió en la sala Clementina del Vaticano a representantes de las diversas religiones que también participaron de la misa de inicio de su pontificado, en una clara señal de acercamiento a todos los credos.

«La Iglesia Católica es consciente de la importancia de la promoción de la amistad y el respeto entre los hombres y mujeres de diversas tradiciones religiosas», destacó el Papa en el encuentro, donde llamó una y otra vez «queridos amigos» a todos los religiosos presentes.

«Quiero asegurar mi firme voluntad de proseguir en el camino del diálogo ecuménico», remarcó el pontífice argentino, quien agradeció especialmente la presencia de todos ellos en la misa de inicio de su pontificado que se celebró ayer en San Pedro.

Hablándole a los representantes de la comunidad judía, el argentino expresó su deseo de que continúe con ellos un «diálogo provechoso» tras recordar que «patriarcas y profetas eran judíos». Asimismo, destacó la necesidad de «estar cerca de los hombres y mujeres que, si bien no se reconocen en ninguna tradición religiosa, buscan la verdad, la bondad y la belleza, que es verdad, bondad y belleza de Dios».

«El hombre debe tener sed de absoluto. Que no prevalezca una visión humana que reduce al hombre a lo que produce y lo que consume», añadió en el tono profundamente espiritual que le viene imprimiendo a sus primeros mensajes como Papa.

Como arzobispo de Buenos Aires, el argentino Jorge Bergoglio tejió excelentes relaciones con todas las confesiones religiosas, y en su pontificado parece estar dispuesto a continuar esa línea de acercamiento y profundización del diálogo ecuménico e interreligioso, imprimiéndole su sello personal de cercanía y simpleza.

A las 12.30 hora local (8.30 en Argentina), Francisco ingresó a la bella sala vaticana, donde lo recibieron con un aplauso cerrado representantes de la comunidad judía, musulmana, budistas, sikh, hindú, cristianos ortodoxos y orientales.

El primero en hablar fue el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, quien dijo que: «La unidad entre los cristianos es la primera y más importante de nuestras preocupaciones, uno de los presupuestos fundamentales para que nuestro testimonio cristiano sea creíble», dijo el patriarca, a quien Bergoglio llamó «mi hermano Andrea».

En tanto, en su mensaje, el Papa exhortó a los representantes religiosos a trabajar por una «convivencia pacífica» y los despidió con «un cordial y fraterno saludo». Para luego, estrechar uno por uno -con abrazos y cálidos apretones de mano- a todos los representantes religiosos presentes en la sala Clementina. En la fecha el Papa Francisco recibirá al Premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel.

(Télam)

 

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