miércoles , 16 de octubre, 2019

Francisco: “Mis llamadas no son noticia. Hago muchísimas”

Un Sumo Pontífice que toma el teléfono y hace él mismo sus llamadas, sin intermediación de secretario ni asistente, no puede menos que sorprender. Más aun tratándose del jefe supremo de una institución universal y varias veces centenaria.

Una costumbre que parece romper con siglos de protocolo y que, con toda lógica, ha sido objeto de muchos comentarios en los medios.

Sin embargo, cuando monseñor Viganò le mencionó el tema al Papa, éste replicó: “Dígales a los periodistas que mis llamadas telefónicas no son una noticia”. Y agregó con picardía: “¡Y menos mal que no se enteran de todas las que hago!”

“Yo soy así, siempre hice esto, incluso en Buenos Aires –le explicó el Papa. Recibía un mensajito, una carta de curas en dificultad, una familia o un preso, y respondía. Para mí es mucho más simple llamar, informarme del problema y sugerir una solución, si la hay. A algunos los llamo, a otros en cambio les escribo”.

El propio Viganò contó al semanario Famiglia Cristiana que había sido destinatario de algunas de estas llamadas, “y no sólo por motivos de trabajo”. Y ejemplificó: “Una vez me llamó a la oficina para saludarme por mi cumpleaños”.

Que se sepa, la última llamada fue esta misma semana a un niño de 6 años, Federico Chiolerio, que vive en el suburbio Betlemme (Belén) de Chivasso, provincia de Torino, única localidad en Italia que lleva el nombre de la ciudad palestina.

El pequeño le había enviado al Papa un dibujo de su localidad con el Santuario y la Gruta similares a los de la Belén de Palestina. Federico había asistido con sus padres a una audiencia general del Papa en plaza San Pedro y esperaba poder darle el dibujo en esa ocasión: como no pudo hacerlo, la envió por correo. Francisco lo llamó para agradecerle.

Consultado sobre si estos llamados conforman una “pastoral telefónica”, monseñor Viganò respondió: “Diría que sí. Francisco sintoniza su corazón con las necesidades del otro y esta sintonía lo impulsa a una inmediatez de la relación que no es superficialidad sino comprender a la persona que está enfrente, su necesidad, su sufrimiento”.

Lo cierto es el estilo pastoral de Jorge Bergoglio, que no se ha modificado desde su elección como Papa, crea un efecto de cercanía entre la cabeza de la Iglesia y los fieles.

En cuanto al sentido de estas llamadas para quien las recibe, el director de CTV dijo: “Significa que él se ocupa de mi vida, de uno de mis problemas, quiere decir que yo cuento verdaderamente a los ojos de Dios. Quizá me cuesta orar, creer. Si el Pontífice, que en el imiagnario popular es una persona lejana, se toma la molestia de llamarme significa que yo soy valioso para él y sobre todo para el corazón de Dios”.

Viganò también hizo una distinción entre la carta y el llamado: “La voz permite compartir el estado de ánimo del interlocutor. Luego hay otro aspecto interesante: el llamado no permanece, en el sentido de que hay que custodiar en el corazón y en la memoria las palabras, las sensaciones. Esto es muy importante, (…) es un ejercicio educativo. No olvidemos que la fe es casi toda memoria. La Biblia siempre repite: ‘Recuerda, Israel, lo que Dios ha hecho por ti’. La memoria es un aspecto fundamental de la persona y forma parte de la experiencia misma de la fe”.

 

 

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