jueves , 19 de septiembre, 2019

Francisco emocionó al mundo

El pontífice dijo que “El verdadero poder es el servicio”. A las 5.30 horas de Argentina la Iglesia católica entronizó a Francisco como Papa.

En una ceremonia signada por la emotividad, el mundo siguió por las cámaras de televisión, como por primera vez en la historia, un hombre surgido de Latinoamérica, se convertía en jefe de la iglesia Católica.

Una Plaza de San Pedro colmada de gente fue testigo de la primera homilía de Francisco, quien luego de recibir el Palio y el anillo del pescador se dirigió al mundo.

En el día de san José, Francisco aprovechó la ocasión para realizar una comparación entre la misión de José de cuidar a Cristo, con la misión del hombre de custodiar la creación.

En su homilía, el papa Francisco sostuvo hoy que “el verdadero poder es el servicio” y realizó un enérgico llamamiento a los líderes del mundo y todos los hombres a “ser custodios de la creación y de los hermanos”.

“No dejemos que los signos de destrucción y muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, añadió y advirtió que “el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida”.

A pedido del nuevo pontífice, la misa fue celebrada el día de la fiesta de San José, patrono de la iglesia universal, y de quien el ex arzobispo de Buenos Aires es muy devoto.

“Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños”, afirmó.

Seguido de un impresionante silencio desde la plaza y con decenas de banderas celeste y blanca flameando, el papa destacó la necesidad de ser “custodios de los dones de Dios” y advirtió sobre “los Herodes que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer”.

Pero sin dudas, además de la emotividad el rasgo sobresaliente, de una ceremonia presenciada por jefes de Estado y representantes de todos los credos, fue la austeridad demostrada por Francisco, que a esta altura, ya es una constante en cada acto del su papado.

La celebración comenzó en el interior de la Basílica, donde Francisco oró ante la tumba de San Pedro, el primer papa, y luego -junto al colegio cardenalicio- se trasladó al exterior, donde comenzó la misa, que duró menos de 2 horas tras ser acortada en algunos tramos.

Sobre la explanada del templo, a la izquierda, estaban ubicadas las delegaciones oficiales de 132 países; encontrándose en primera fila la comitiva argentina encabezada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner junto a miembros del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial del país.

Entre los mandatarios presentes estuvieron Dilma Rouseff (Brasil), Sebastián Piñera (Chile), Rafael Correa (Ecuador), Enrique Peña Nieto (México); así como también la argentina Máxima Zorreguieta, futura reina de Holanda; el príncipe heredero de de España, Felipe, y la canciller alemana, Angela Merkel, entre muchos otros.

Participaron también de la misa líderes religiosos judíos, musulmanes y de otras confesiones, entre quienes se destacó la presencia del patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, en un acontecimiento que ocurre por primera vez en mil años.

Bergoglio buscó imprimirle su sello personal a la ceremonia, en la que se le colocaron los símbolos del pontificado: el palio y el anillo del pescador, fabricado en plata dorada y no en oro como era tradición hasta ahora en el Vaticano.

Temprano ya había sorprendido cuando llegó a la Plaza de San Pedro a bordo de un jeep blanco descubierto, el cual, en un momento abandonó, para acercase a saludar a un feligrés enfermo.

No solo ha comenzado un nuevo papado, de la mano de Francisco, comienza una nueva etapa de la Iglesia Católica caracterizada por la proximidad y la austeridad.

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