jueves , 12 de diciembre, 2019

Francia: Sarkozy y Hollande pelean por el voto de Le Pen

La campaña por la Presidencia de Francia ingresó en la fase decisiva tras la el triunfo de ayer en primera vuelta del socialista Francois Hollande sobre el mandatario Nicolas Sarkozy, quienes ya buscan el apoyo del voto de extrema derecha para imponerse en el balotaje.

Aunque sólo Hollande y Sarkozy ganaron el pasaje a la segunda vuelta, los electores que decidirán el balotaje serán los del partido de extrema derecha Frente Nacional, de Marine Le Pen, que  logró ayer un sólido tercer lugar con un 18%, casi uno de cada cinco votos y el resultado más sorprendente de la jornada.

Le Pen y su partido chauvinista y antiinmigrantre propugnan una salida de Francia de la zona euro, una reinstrauración de los controles fronterizos intereuropeos, combate a ultranza a los “indocumentados” y un freno inmediato a lo que la dirigente califica de islamización de Francia.

Tanto Sarkozy como Hollande, los dos de 56 años, aprovecharon anoche su primer discurso poselctoral para intentar captar el voto de los seguidores de Le Pen para el balotaje del 6 de mayo, aunque el socialista lo hizo de una manera más sutil que el mandatario, que no dejó tema caro a la extrema derecha por tocar.

“Los franceses que meten la patria sobre sus consideraciones partisanas deben sumarse a mi candidatura”, señaló anoche Sarkozy, para luego advertir que “una ola migratoria masiva va a caer sobre Francia” y que está “dispuesto” a defender las fronteras y reforzar las políticas de seguridad.

El presidente insistió hoy en esa misma línea durante un discurso en Saint-Cyre-Sur-Loire, cerca de Tours, en el sudoeste de Francia.

“La palabra proteccionismo no es una mala palabra”, señaló Sarkozy, cuyo partido comparte con el de Le Pen una plataforma que da un lugar prioritario a la protección de la identidad, la cultura, las fronteras y de los trabajadores, jóvenes y jubilados de Francia.

Las cifras finales brindadas hoy por el Ministerio del Interior situaron a Hollande levemente por delante con el 28,63% de los votos, mientras que Sarkozy obtuvo el 27,18%.

Sin embargo, es el Frente Nacional (FN), con su récord histórico de 17,9% de los votos, el que se transformará en árbitro de la segunda vuelta.

Luego de elecciones municipales, regionales y europeas de los últimos años donde la abstención era la protagonista, la crisis económica llevó a los franceses a participar masivamente (79,8%) en las elecciones de ayer, pese a que las dos vueltas tienen lugar durante las vacaciones escolares de primavera.

Los comicios se interpretaron como un referendo sobre la gestión de Sarkozy, quien parece destinado a seguir el camino de la decena de mandatarios de la UE que han dejado su cargo estos últimos años por las consecuencias de la crisis económica de la zona euro.

Beneficiado por el rechazo que genera Sarkozy, el PS obtuvo un alto caudal de ‘voto útil’ en desmedro del partido centrista MoDem (cayó del 18,6% al 9,5%) y del Frente de Izquierda, que terminó con 11,1%, lejos del 15% que auguraban los sondeos.

Pese a no lograr la “ola rosa” que había anticipado Hollande y a no tener asegurada la victoria, el PS sale reforzado de la elección.

La diferencia entre los dos candidatos es exigua (solo 560.000 votos), pero Hollande cuenta con un potencial más grande para acumular el voto de los otros candidatos que el actual presidente, desgastado y con sólo el 31% de imagen positiva.

Sumando todas las fuerzas de izquierda, Hollande obtendría un 43,7%, por lo que debería conseguir, al menos, los dos tercios del voto centrista (9,3%) para que la izquierda regrese al poder tras 17 años de gobiernos conservadores.

De no lograrlo, el PS espera adueñarse de algunos de los 6.4 millones de votos de Le Pen, que recién el 1 de mayo anunciará su consigna de voto, aunque ya dijo en el pasado que no piensa decir a sus electores por quién deben optar en el balotaje.

Diversos analistas afirman que el FN, cuya progresión histórica le permitió finalizar segunda en 16 departamentos, podría llamar a sus electores a votar en blanco para castigar a Sarkozy.

Le Pen ya se autoproclamó “la nueva jefa de la oposición” y confió que pretende convertirse en el nuevo referente de la derecha si Sarkozy es derrotado y su partido se divide, como presagian diferentes analistas conservadores.

Una encuesta publicada hoy por el diario Le Monde mostró que el 60% de los electores de Le Pen se inclinará por Sarkozy.

Mientras que entre los votantes del centrista Francois Bayrou la mitad se declara indeciso, el resto se divide en partes iguales, un 25% para cada candidato.

“Los electores del FN se merecen todo el respeto, no hay que estigmatizarlos. Entiendo su sufrimiento, es un voto de crisis y hay que aportar una respuesta. No deben insultarlos”, aseguró Bayrou ante los periodistas.

Desde el PS, que acostumbra a criticar con dureza al FN, se suavizaron las declaraciones hacia la extrema derecha, y sobre todo se evitó responder a las consultas sobre el anuncio de Hollande de que realizara una regularización masiva de los inmigrantes indocumentados.

Por su parte, tendiendo una mano más sutil al FN, Hollande dijo anoche que algunos de los votantes que eligieron a Le Pen lo hicieron por estar decepcionados con el sistema.

“Debemos cuidar más a los votantes. Las mujeres y hombres que no saben a dónde ir, van a los extremos”.

Manuel Vals, el vocero del candidato socialista, dijo hoy a una radio que lo lógico sería que los que optaron por Le Pen voten ahora por Hollande.

“El voto del FN es un voto contestatario, no al sistema sino a Sarkozy. Por eso debe ir canalizado en la figura de Hollande”, según declaró Vals.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *