miércoles , 23 de octubre, 2019

Expectativa por la elección venezolana

Chávez buscará hoy su tercera reelección, pero el opositor Capriles quiere impedirlo. Las propuestas y los modelos de país que impulsan.

Jacqueline encarna el estereotipo de la mujer venezolana que compone a los sectores más pobres: con 24 años de edad, es madre soltera de dos niños, a los que tuvo en su adolescencia. Con estudios inconclusos, no tiene otra alternativa que dedicarse a cajera de un supermercado. Si incluye la suya, serían tres bocas que alimentar, y su sueldo, ligeramente superior al salario mínimo de 476 dólares –190 al precio que hoy cotiza el mercado negro– la obliga “a hacer milagros”.

Pero asegura tener un aliado que le ha hecho ver luz al final del túnel. Su casa, por ejemplo, la estrenó este año gracias a un programa social del gobierno destinado a la construcción masiva de viviendas para atajar el inmenso déficit que se cuenta en 3 millones y que, para este año, según cifras oficiales, ha superado la meta de 200 mil entregas.

“Es una bendición; a Chávez lo mandaron a la Tierra Dios y Simón Bolívar”, son sus palabras de agradecimiento para un presidente que, más allá de ser un gobernante, se ha convertido en una figura de culto. Y ha sido ése el anzuelo que muerden sus simpatizantes. El amor y la fidelidad hacia un líder y su revolución, más allá de lo que se haya hecho en casi 14 años de gobierno, es el mensaje que el abanderado del llamado socialismo del siglo XXI intentó inyectar en las conciencias bajo el eslogan “Chávez, corazón de mi patria”, regado en todos los rincones del país en afiches, vallas y murales.

Caridad, que en este caso viene a ser la otra cara de la moneda, es una socióloga cercana a los 50, también madre de dos hijos y que se ajusta con precisión a las características de una mujer de la clase media. Se dicearrepentida de haber votado al líder de la revolución bolivariana en 1998, cuando accedió por primera vez al Palacio de Miraflores, y luego en 2000 y 2004. “Chávez se mostró como el hombre del cambio frente a un sistema de partidos al que se le venía encima el fracaso. Pero luego me sentí defraudada, traicionada ante sus ambiciones de controlar todo el poder”, explica.

El descontento no sólo viene por su talante totalitario denunciado innumerables veces por ONGs y la CIDH. Problemas que afectan a los ciudadanos de a pie, como la inseguridad que reina en todo el país y que en la última década se ha cobrado la vida de más de 150 mil personas, se suman a los incesantes cortes de electricidad –excepto en Caracas– o el pésimo estado de las carreteras luego de que pasaran a manos del gobierno central.

Fuente Perfil

 

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