domingo , 16 de diciembre, 2018

Nota de opinión: Las dos caras de una misma Argentina, por Gustavo Córdoba

Por Lic. Gustavo Córdoba, consultor político y Director de Gustavo Córdoba y Asociados. Twitter: @GusCbay Asoc

A escasas horas del primer balotaje de la historia de nuestro país, vamos tratando de encontrar explicaciones a la victoria de Mauricio Macri.

Había señales, pero ningún pronóstico previo tuvo la virtud de insinuar lo que, avanzada la noche, era evidente. Daniel Scioli estaba haciendo una gran elección y como una postal del fin de ciclo del kirchnerismo, presenciamos un país dividido en mitades. Claro que, muy posiblemente, esta división tenga como raíz los desaciertos del oficialismo y el aprovechamiento de los mismos por parte de Cambiemos. Después de todo, gana el que menos se equivoca.

Córdoba aportó la mayoría de los votos que le sirvieron a Macri para ganar la elección. Lo explica la casi imposible relación con el gobierno nacional. La provincia fue aislada. Basta recordar la intervención (o no intervención de la Nación) en cuestiones como la crisis policial, los incendios, las inundaciones, la constante pelea por la coparticipación y la deuda previsional. Obligada a autofinanciarse para cualquier tipo de obra o accionar, Córdoba decidió no depender de la Nación para continuar su camino y no depender de la Nación para votar.

El país central, las provincias que menor dependencia tienen del presupuesto nacional, terminan dándole el triunfo a Macri e imponiéndole un gran desafío de representación política.

Un caso inédito en nuestra cultura política, una tercera opción, el PRO,  que irrumpe con tanta fuerza que, en la práctica, hasta tiene la chances de construir un nuevo modelo político desalojando al tradicional peronismo.

Es razonable interpretar como positivo el cambio instaurado en el país. Quedan hacia adelante desafíos para la clase política argentina. Tanto el peronismo, en sus diferentes variantes, como el nuevo oficialismo tendrán que ponerse en marcha rápidamente, ya que el tiempo de tolerancia será un poco más escaso que en otras oportunidades.

La construcción del consenso es la herramienta que muchos seguramente señalaremos como una de las claves, observando que el nuevo presidente va a tener un congreso adverso. A diferencia de la retórica de una campaña electoral, el consenso desde lo gubernamental es la suma de la negociación y la construcción de coaliciones que habiliten la posibilidad de la gestión.

La construcción de la legitimidad del próximo gobierno, depende de la lectura que se haga del resultado electoral. Es una victoria inobjetable, pero también son inobjetables la buena perfomance de Daniel Scioli, la vigencia de Cristina Fernández y la potencialidad de Sergio Massa, José Manuel De la Sota y Florencio Randazzo, mas los niveles de aceptación que tienen las distintas políticas del kirchnerismo.

Por ahora nos quedan dos grandes líneas de análisis y de interpretación. Por un lado, evaluar la composición del futuro gabinete nacional y las principales medidas del nuevo gobierno y por el otro, evaluar el proceso de renovación abierto en el peronismo, adjudicándole la debida importancia, ya que el tiempo que demore el peronismo para definir una nueva conducción e identidad, va a cotizar en gobernabilidad para la gestión del nuevo presidente de los argentinos.

Por último, una mención final a las encuestas de boca de urna y de pronósticos electorales: todos, absolutamente todos, debemos comprometernos a producir mejoras metodológicas para estar a la altura de los desafíos de una sociedad democrática, que parece estar evolucionado más rápido de lo que estamos acostumbrados.

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