viernes , 14 de diciembre, 2018

Especial para INC: 8 tips para el debate presidencial, por Gustavo Córdoba

Por Gustavo Córdoba, consultor político. Twitter: @gustavolcordoba

Debate presidencial y balotaje

Existe  gran consenso sobre lo inédito del balotaje en la Argentina como experiencia electoral. En nuestro sistema político, con partidos atomizados y liderazgos relativos, luego de la elección de octubre y camino al 22 de noviembre, la discusión política tiende a polarizarse.

Se trata de una pelea mano a mano entre Daniel Scioli y Mauricio Macri. Pero en lo que parece haber alguna discordia entre los especialistas, es en la utilidad para las campañas de este tipo de debates. Al respecto algunos puntos:

Es el ego!

Los debates electorales, más allá de su importancia institucional, deben ser analizados en virtud de a quienes benefician y a quienes perjudican.

Se trata siempre de un show mediático. Las empresas periodísticas quieren monopolizarlos y los periodistas más importantes, conducirlos.

Los candidatos rara vez asumen un rol republicano y frecuentemente, su propia personalidad les puede jugar en contra, corriendo riesgos que seguro van a ser aprovechados por el contrincante.

El riesgo de cometer errores

En Argentina, predomina la idea de que el candidato ganador no concurre a los debates por el riesgo de cometer errores. El contexto actual ha cambiado y,  al parecer, en este escenario de balotaje la premisa debería ser buscar oportunidades; es decir, transmitir actitud positiva, cercanía con el votante y un costado más humano y sensible.

Pre y post debate

Antes del debate, los candidatos podrán comunicar e instalar de modo gradual, una estrategia particular. Pero hay dos momentos claves: uno es durante el debate, con el acompañamiento de las redes y de los seguidores y otro luego del debate, donde todos los medios van a analizar puntillosamente el desempeño de ambos candidatos.

He aquí el momento central, ya que por lo general, se confirman las tendencias previas.

Hay que estar preparados 

Hay que preparar incluso la improvisación. No dejar nada al azar y tener en cuenta que en la mayoría de los debates televisados, lo más importante es decir siempre al principio, la idea o argumento central. La tv amplifica la gestualidad por lo que  hay que tener en cuenta que, incluso el lenguaje no verbal, va a tener un rol mayor al que todos le conceden. La comunicación no verbal deja en evidencia todo lo que el candidato quiere evitar decir o contar.

¿Votar personas o ideas?

En el marco de la democracia actual, donde podemos percibir un aumento en la influencia de las ideologías y el creciente predominio de los medios de comunicación y las redes sociales, las campañas se centran en los líderes. En palabras del politólogo Bernand Manin,  podríamos hablar de una democracia de audiencias, en el que el 80% de los votantes elige por el perfil personal del candidato y solamente el 20% lo hace por las ideas o propuestas.

Es el enfoque

Ya dijimos que en balotaje, la pelea es mano a mano. Esto supone que el votante elige entre dos candidatos. Y necesariamente deben diferenciarse. En esta instancia,  los candidatos deben mostrar equilibrio y contraste. Se espera que tengan agresividad, pero limitada, que no traspase límites de los cuales no se pueda volver. Posiblemente, veamos ataques cruzados en procura de sacarle votos al rival. Deben enfocarse en diferenciarse por necesidad electoral, sin recurrir a descalificaciones personales, ni difamación, pero rescatando tanto los puntos de encuentro como la diferenciación con el otro. Hace a la riqueza del debate.

Esto es precisamente de lo que se trata: darle información al electorado. Por lo general, las audiencias principales que siguen este tipo de eventos, son las que ya tienen definido su voto y constituyen el núcleo duro de votantes de cada candidato presidencial.

¿Saber comunicar o saber gobernar?

Indudablemente, es deseable que los candidatos puedan transmitir ambas capacidades. No obstante, no siempre el que “gana” un debate en términos periodísticos, puede darnos garantías de transformarse en un estadista. Pero en nuestra democracia mediatizada es absolutamente necesario que los aspirantes presidenciales, al menos tengan la capacidad de poder hablar y transmitir sus ideas y proyectos principales. Y ciertamente, poder transmitir emoción y hacernos sentir, al menos por un momento, lo importantes que somos para definir la elección del 22 de noviembre.

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