sábado , 21 de septiembre, 2019

El Senado convirtió en ley la reestatización de los ferrocarriles

La iniciativa fue respaldada por el Frente para la Victoria, el radicalismo, el PRO y el peronismo disidente, mientras que votó en contra SUR-GEN y el Frente Cívico de Córdoba.

El Senado de la Nación convirtió en ley ayer el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo para reestatizar los trenes y crear la empresa pública Ferrocarriles Argentinos, con el objeto de reactivar el servicio de cargas y de pasajeros.

La iniciativa fue respaldada por el Frente para la Victoria, el radicalismo, el PRO y el peronismo disidente, mientras que en contra votó SUR-GEN (Fernando Solanas) y el Frente Cívico de Córdoba (Norma Morandini).

El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional declara de “Interés Público Nacional” y “objetivo prioritario de la República Argentina” a la “política de reactivación de los ferrocarriles de pasajeros y de cargas”.

Asimismo, busca la “renovación y el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria” y la “incorporación de tecnologías y servicios que coadyuven a su modernización”.

Además, se otorga al Estado la “plena administración de la infraestructura ferroviaria en todo el territorio nacional“, con potestad para “desafectar bienes, rescatar, reconvenir o renegociar contratos de concesión suscriptos con Nuevo Central Argentino, Ferroexpreso Pampeano, Ferrosur Roca, Metrovías y Ferrovías” y se establece la “modalidad de acceso abierto a la red ferroviaria nacional” para la operación de los servicios de carga, de modo que “cualquier operador ferroviario pueda transportar carga con origen y destino en cualquier punto de la red, independientemente de quién detente la titularidad o tenencia de las instalaciones (en esos puntos de carga o destino)”.

Al respecto, el senador Juan Manuel Abal Medina, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, destacó que “recuperar los ferrocarriles es recuperar soberanía y demostrar que el Estado puede gestionar más eficientemente”.

En tanto, si bien el radicalismo presentó un proyecto alternativo, aprobó en general la iniciativa.

En este sentido, Gerardo Morales reconoció que “a (Florencio) Randazzo le pusieron una papa caliente en las manos y en los últimos años hubo una modificación en la política del actual gobierno sobre los trenes”.

Asimismo, el radical Mario Cimadevilla conjeturó que “muchos de los que hoy apoyan este proyecto están expresando su arrepentimiento de lo que apoyaron en la década de los ’90”.

De manera opuesta, Fernando Pino Solanas, dijo que no iba a votar el proyecto porque “tiene una trampa” ya que “nunca se hizo una auditoría de inventario del millonario patrimonio ferroviario”.

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