jueves , 18 de julio, 2019

El chavismo reza por su líder

La recuperación de presidente Hugo Chávez será “compleja y dura”. Así es como definió el vicepresidente Nicolás Maduro el estado actual del mandatario venezolano, que se recupera de su cuarta intervención quirúrgica para combatir el cáncer que lo aqueja desde 2011.
Con un aspecto notoriamente más apesadumbrado que el de los días anteriores, el segundo a cargo del Ejecutivo pidió a Venezuela, en cadena nacional, “mantenerse en oración de amor y en acción de amor”, mientras el jefe de Estado pasa las primeras 24 horas de su posoperatorio en la ciudad cubana de La Habana. “Con Dios por delante, acompañando a nuestro comandante”, exhortó Maduro, acompañado de parte del Gabinete bolivariano.
Según explicó el vice -y canciller-, la operación a la que fue sometido Chávez “fue difícil y compleja”. “El post-operatorio será duro”, vaticinó, de cara a la asunción presidencial de enero.
Hipótesis médicas. A pesar de que no se han difundido informaciones oficiales sobre los detalles de la intervención, el mandatario habría sido sometido a una vertebrectomía, procedimiento que coincide con las más de seis horas que duró la operación. Según especialistas, se le habrían reemplazado dos vértebras afectadas por la enfermedad (y deterioradas por la intensidad de las sesiones de quimioterapia), además de injertos en la cadera.
Las precisiones del propio Chávez son otras. En el pedido de autorización de viaje que hiciera ante la Asamblea Nacional, el mandatario justificó su regreso a Cuba para “iniciar un tratamiento especial consistente en varias sesiones de oxigenación hiperbárica, que junto a la fisioterapia siguen consolidando el proceso de fortalecimiento de la salud”.
Unidos en lealtad. “Estamos coordinando todas las informaciones para mantener a nuestro pueblo correctamente informado y preparado sobre el estado de salud del Presidente”, expresó Maduro, sin gestos exultantes ni optimistas. La promesa no es más que el intento por desbaratar la maraña de habladurías sobre la salud del Presidente y, ante el peor panorama, su expectativa de vida. El canciller fue, en junio de 2011, el primer funcionario en anunciar que Chávez era tratado por un absceso pélvico. Contra las desmentidas del entonces presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Soto, quien negaba el diagnóstico del Presidente, la nueva política comunicacional apunta a mensajes cortos y absolutamente cautos.
“A las tres de la mañana llegaron (el actual presidente de la Asamblea) Diosdado Cabello y (el ministro de Energía y Petróleo) Rafael Ramírez, y estuvimos conversando sobre el proceso operatorio de Chávez“, explicó Maduro.
“El pueblo tiene que estar serenamente preparado para enfrentar estos días duros que nos van a tocar vivir, que sólo pueden ser enfrentados con la unidad del pueblo”, pidió el funcionario, que ya ha sido indicado como el heredero político del comandante bolivariano.
“(Estamos) más unidos que nunca espiritualmente, políticamente en lealtad a Chávez y a nuestro pueblo”, remarcó.
Días clave. La recaída en la salud del mandatario instaló la polémica sobre lafortaleza del chavismo sin su líder, y la pertinencia de su candidatura en los comicios presidenciales, a sabiendas de su condición.
De estar inhabilitado para asumir un nuevo período presidencial, Chávez se verá obligado a llamar a una nueva elección. Ante esa posibilidad, ya pidió que sus seguidores se encolumnen tras la fórmula de Maduro. Sin perder tiempo, el Gobierno inició la contrucción del canciller como líder popular, destacando su origen obrero y sindicalista.
Por ahora, la estrategia sólo obtuvo críticas de la oposición. El excandidato por Mesa de la Unidad Democrática Henrique Capriles Radonski rechazó a Maduro como responsable del legado chavista. “Que quede bien claro: en Venezuela no hay sucesión. Esto no es Cuba, ni una monarquía donde hay un rey y entonces sube al trono el designado por el rey”, expresó. Para Capriles, no hay chavismo sin Chávez.
“El Presidente de la República prometió villas y castillos durante el proceso electoral, obtuvieron más votos que nosotros; este Gobierno tiene que cumplirle a los venezolanos”, ordenó.
“Lo que vaya a pasar lo sabe el Presidente y lo sabe Dios”, aseveró.
Ni siquiera Chávez sabe qué pasará el 10 de enero, si estará en condiciones de asumir su cuarto mandato presidencial o no. De momento, el bolivariano, definido por sus funcionarios como “el campeón de la democracia”, se enfoca en las elecciones regionales de este domingo.
“Esta será la elección número 17 de estos catorce años”, indicó Maduro, en alusión a las participaciones del chavismo en los próximos comicios.
“Estamos preparándonos para ir a elecciones y aspiramos a que sea un festival de participación de todo el pueblo”, aseguró. Entre sus primeras indicaciones como vice en ejercicio de la presidencia, el canciller desplegó unfuerte operativo de seguridad en todos los estados. Según indicó la Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, se destinarán, además de una gran cantidad de oficiales de Fuerzas Armadas, unos 2 mil 42 funcionarios del Ministerio Público en todo el territorio.
Por estas horas, el oficialismo está abocado a asegurarse la mayoría de los Consejos legislativos, y la gobernación de algunas zonas clave. Sin chances de emular la verborragia de su líder, Maduro intenta calmar los ánimos políticos. “A aquellos sectores que hemos llamado a que cesen en su odio, en su ataque feroz, le ratificamos nuestro llamado”, interpeló. “Basta ya de tanto odio de ustedes, minoría tan pequeña como venenosa”, espetó en su discurso.
La preocupación chavista apunta al domingo, y no son pocos los que sueñan con un golpe de suerte que ya ha demostrado tener éxito: la sorpresiva llegada del líder bolivariano a pocas horas de una jornada democrática clave para la supervivencia del modelo. Gesto que todos esperan, pero del que ni siquiera el propio paciente tiene certeza alguna

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *