viernes , 22 de noviembre, 2019

El 51,7% de los niños son pobres en Argentina

Según el informe de Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA, un 29,3% de los chicos tuvieron déficit en sus comidas y un 13% pasó hambre durante 2018.

La pobreza ya alcanza al 51,7 por ciento de los niños y adolescentes en Argentina y registra el nivel más alto en una década, según el último informe de Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA. La cifra es un reflejo de un país que el año pasado tuvo una devaluación del 50,6 por ciento, una inflación de 47,6 por ciento, shock tarifario y caída del empleo.

De ese valor se desprenden varios indicadores que marcan dura la realidad que los menores transitan en un país. En el caso de la alimentación, mientras un 29,3 por ciento tiene déficit en sus comidas, un 13 por ciento pasó hambre durante 2018, cita el documento que destaca además que crece de manera constante la asistencia a comedores infantiles alcanzado el 35 por ciento.

“Las crisis socioeconómicas como la actual pegan con especial dureza en las infancias. El efecto que tiene sobre el ejercicio de derechos básicos como el alimentario no es el mismo que en otros períodos de la vida”, advierte Ianina Tuñon, Investigadora Responsable del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia.

Las cifras, que son de finales del año pasado, podrían acrecentarse en un contexto de mayor recesión e incertidumbre económica y con una inflación proyectada en 40 por ciento para este año. El último índice de pobreza del INDEC marcó 32 por ciento en el segundo semestre del año pasado, el mismo nivel con el que comenzó en 2015 el gobierno de Cambiemos y dado este contexto el nivel de pobreza seguiría en ascenso. En el caso de la niñez el número es mayor porque se trata de una medición multidimensional, no solo en base al precio de la canasta básica.

El trabajo del barómetro analiza inequidades asociadas a cada dimensión de los derechos del niño, por eso se relevaron datos sobre alimentación, salud, hábitat, subsistencia (pobreza), crianza y socialización, información, educación y trabajo infantil.

La medición arroja que en 2018 la pobreza monetaria en la infancia y adolescencia alcanzó al 51,7 por ciento y es la cifra más elevada de la década. En tanto, se estima que 10,2 por ciento son indigentes. Es decir, que en el último período interanual se incrementó la pobreza infantil pasando del 48,1 por ciento al 51,7 por ciento, según las estimaciones de la EDSA.

En cuanto a la distribución geográfica, en el Conurbano Bonaerense mostró el mayor índice ya que la pobreza alcanza al 63,6 por ciento de los niños, lejos del 54,2 por ciento del año anterior. En tanto, 15,4 por ciento son indigentes.

Por ello, Tuñon alerta que “la pobreza monetaria presenta mayor volatilidad pero tiene efectos en el acceso a una alimentación adecuada”. “La inseguridad alimentaria implica mal nutrición y como sabemos tiene efectos en otros aspectos del desarrollo infantil y el ejercicio de otros derechos, completa.

El aumento de la pobreza se equipara con la mala alimentación. Así en 2018 un 29,3 por ciento sufrió algún déficit de alimentación mostrando una fuerte suba de la medición anterior donde se ubicaba en 21,7 por ciento. En tanto, un 13 por ciento registró el nivel más elevado de carencia, es decir pasaron hambre. Además se detectó que de ese universo de niños un 35 por ciento asiste a comedores escolares.

Otros números que preocupan son que la precariedad en la construcción de la vivienda afectó en 2018 a casi el 24 por ciento de la infancia, la situación de hacinamiento al 23,4 por ciento, y las carencias en el espacio del saneamiento al 41,9 por ciento, en el tercer trimestre del año pasado. Este último indicador mantiene una evolución positiva.

Según evalúa el trabajo de la UCA, “los indicadores de déficit del hábitat de vida son elevados y sostenidos en su evolución en el tiempo, salvo el déficit en las condiciones de saneamiento que sigue una tendencia positiva y con merma de la desigualdad”.

Además, el trabajo analiza que en los últimos tres años, la cobertura de salud pública se incrementó en alrededor de un 10 por ciento a nivel de la infancia y adolescencia entre 0 y 17 años. Sin embargo, el 55 por ciento tiene como única opción para la atención de su salud el servicio público, alcanzando el 63 por ciento en el Conurbano Bonaerense. Por último, se estima que el 44 por ciento de los chicos en 2018 no realizó una consulta al odontólogo.

(Fuente: Ámbito)

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