sábado , 19 de octubre, 2019

Dimitieron las máximas autoridades del Banco del Vaticano

El Vaticano informó que Paolo Cipriani y el subdirector Massimo Tulli entregaron sus renuncias “en el mejor interés de la institución y de la Santa Sede“. Cipriani, junto con el entonces presidente del banco, comenzó a ser investigado en el 2010 por sospecha de violar leyes contra el lavado de dinero.
La policía había confiscado 23 millones de euros (30 millones de dólares) de una cuenta del Vaticano en un banco de Roma. Ninguno de los funcionarios ha sido acusado formalmente y el dinero fue devuelto.
Pero el banco, denominado Instituto de Obras Religiosas, ha permanecido bajo sospecha de que ha sido usado como refugio de cuentas millonarias para evitar impuestos.
Horas antes se informó que un prelado del Vaticano arrestado en un caso de corrupción por 20 millones de euros (26 millones de dólares) fue interrogado por magistrados italianos por primera vez y ha solicitado arresto domiciliario.
El Papa creó una comisión de investigación sobre el funcionamiento del Instituto para las Obras de la Religión (IOR), nombre oficial del banco del Vaticano. La finalidad declarada es lograr “una mejor armonización del Instituto respecto a la misión de la Iglesia católica” y que “los principios del Evangelio impregnen las actividades de carácter económico y financiero”.
La prensa dedujo que a eso estaba dedicado Francisco cuando declinó, el sábado pasado, asistir al concierto por el Año de la Fe, en el Palacio Apostólico, y optó por permanecer en Santa Marta.
Cinco personas que gozan de la total confianza del Papa pondrán la lupa en el funcionamiento del banco de la Santa Sede para diseñar una reforma. La comisión deberá examinar “la posición jurídica y las actividades del Instituto para lograr una mejor armonización de éste con la misión de la Iglesia universal y de la Sede Apostólica”.

 

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