domingo , 15 de diciembre, 2019

Cruce de acusaciones por la contaminación del río por la exBotnia

El conflicto diplomático entre Uruguay y la Argentina por la pastera de Fray Bentos trepó ayer un nuevo escalón. Luego de la amenaza de Buenos Aires de ir a la Corte de La Haya por la decisión de Montevideo de aumentar la producción de la empresa UPM (ex Botnia), el presidente José Mujica y el canciller Héctor Timerman se enfrentaron con duras acusaciones político-técnicas vinculadas con la supuesta contaminación del río Uruguay por parte de los efluentes de la empresa finlandesa.

Mujica acusó en forma directa a Timerman de manipular los monitoreos hechos a la planta de celulosa para dar “una idea irreversible y terrorífica, aprovechándose de que la gente no tiene ni idea” de cuestiones técnicas. Se refería a los datos que anteayer lanzó el canciller para sustentar el reclamo en la Corte de La Haya y que alertaron sobre la presencia de endosulfán, un agroquímico peligroso para la salud.

La Presidenta, en cambio, se mostró ajena a ese debate y sólo a la noche expresó elípticamente que el Gobierno tiene la “orgullosa terquedad” de defender a la Argentina, en abierta alusión a Mujica, que hace unos meses se refirió a Cristina Kirchner como “una vieja terca”.

“Hay que informar mejor a la gente. Lo que no dijo el canciller [Timerman] es que del lado de Gualeguaychú, en el agua, se encontró diez veces más endosulfán que de este lado”, exclamó Mujica.

La respuesta de Timerman no se hizo esperar. Sostuvo que “es un error dejar que una empresa manipule las relaciones entre dos países, especialmente entre dos países hermanos como Uruguay y la Argentina”.

Otro de los cruces que se dio entre Mujica y Timerman derivó de una frase que el presidente uruguayo había mencionado en una cena, y según rescató un dirigente socialista en su Twitter, Mujica había dicho: “Genera más fósforo el tajamar de mi chacra que la planta de UPM”. Timerman aprovechó esa frase para sostener que “si (la chacra de Mujica) tiene más fósforo que Botnia, debe tener una muy importante, porque el nivel de fósforo en Botnia es alarmante”.

Sin embargo, el canciller argentino no se detuvo allí y señaló que “es un error dejar que una empresa manipule las relaciones entre dos países, especialmente entre dos países hermanos como Uruguay y Argentina”, al referirse a la decisión del gobierno uruguayo de autorizar el aumento de la producción de la pastera UPM (ex Botnia) de 1 millón de toneladas a 1,2 millones anuales.

Los datos que arrojó Timerman y que desataron una nueva disputa entre Buenos Aires y Montevideo se desprenden de los estudios de un laboratorio de Canadá que la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) preveía evaluar y que nunca logró difundir por falta de acuerdo entre los científicos argentinos y los uruguayos. Por una diferencia de interpretación, los científicos de Montevideo creen que los resultados que arrojan esos estudios dan un nivel de contaminación permitido en Uruguay y en el resto del mundo.

En la Argentina, por lo que denunció Timerman, los datos de los laboratorios de Canadá se leyeron de otra manera y creen que hay niveles de contaminación alarmantes. Fuentes del gobierno uruguayo ayer dijeron a LA NACION que no comprendían por qué la Argentina esperó hasta ahora para dar a conocer esos informes y no lo hizo antes si realmente contemplaban datos de contaminación.

También en Montevideo acusaron al referente argentino en la CARU, el entrerriano Hernán Orduna, de frenar los informes de control ambiental porque “se le caía el discurso antipastera” ya que, según Uruguay, no arrojan contaminación. Ayer, LA NACION intentó comunicarse con Orduna, pero nunca atendió las llamadas.

(Fuente La Nación)

 

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