domingo , 18 de agosto, 2019

Consejeros de Thatcher no querían la guerra por Malvinas

Los papeles privados del ex Primer Ministro del Reino Unido, Margaret Thatcher, revelan diferencias que han surgido en el Partido Conservador británico después de la incursión de Argentina en las Islas Malvinas en 1982.

Una serie de notas preparadas por Thatcher durante los días posteriores a la ocupación muestran como los “tories”, que en público mostraron una imagen de unidad, discutiendo entre ellos cuál era el mejor camino a seguir.

El Archivo Margaret Thatcher ha decidido hacer públicos manuscritos y ficheros que conserva sobre un año clave en la carrera política de la Dama de Hierro.

En ellos se refleja cómo el entonces joven secretario de Estado Ken Clarke defendía “hacer estallar algunos buques pero nada más”, al tiempo que el diputado por West Devon Peter Mills advertía que sus constituyentes no aceptarían respuestas tibias: “Quieren sangre”, decía.

El conflicto bélico por la soberanía de las Malvinas empezó el 2 de abril de 1982, al ordenar el entonces general Leopoldo Galtieri, presidente de la Junta Militar argentina, la ocupación de las islas, reclamadas por Buenos Aires desde 1833.

Al día siguiente, el Reino Unido comenzó a enviar a sus militares al archipiélago para reunir 27.000 soldados, que el 1 de mayo se inició la lucha. La guerra, que costó la vida a 649 soldados argentinos, 255 británicos y tres isleños, terminó el 14 de junio de 1982 con la rendición argentina.

Los papeles de Thatcher reflejan el “caos” en el que se sumió el partido en el Gobierno británico tras la incursión argentina, según describió Chris Collins, historiador del Archivo Margaret Thatcher.

“Durante los primeros días del conflicto hubo una gran confusión y dudas sobre cómo comportarse aunque, por supuesto, el partido debía mostrarse unido en la medida de lo posible”, apuntó Collins.

Un comentario que en los papeles se atribuye a Ken Clarke, al que también se adscribe el diputado conservador Timothy Raison, aparece subrayado dos veces por Tatcher: “Espero que nadie piense que vamos a luchar contra Argentina. Deberíamos hacer estallar algunos buques, pero nada más”.

Otros cinco parlamentarios conservadores advertían a la primera ministra en ese mismo sentido y se mostraban partidarios de “mantener la calma”: “Podemos salir de esta sin las armas”, consideraba ese grupo de diputados el 6 de abril de 1982, cuatro días después de la ocupación argentina.

Una nota similar describe al día siguiente la posición del “tory” Stephen Dorrell: “Solo daremos apoyo a la flota como una táctica de negociación. Si no negocian nos deberíamos retirar”, sostenía Dorrell.

En otra anotación de la entonces primera ministra, se lee sobre el diputado Keith Stainton: “Tiene intención de atacar al Gobierno. Su mujer tiene grandes intereses en las Malvinas”.

El historiador británico Charles Moore, biógrafo autorizado de Thatcher, señaló que esos escritos privados son “un recurso fantástico para todos aquellos interesados en su carrera como primera ministra y en la historia política reciente del país”.

 

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