miércoles , 24 de abril, 2019

Condenan a funcionario judicial que filmaba mujeres en la calle

Tendrá que cumplir cinco días de trabajos comunitarios y un tratamiento terapéutico interdisciplinario. Para la jueza, su accionar se inscribe en un escenario de violencia contra la mujer.

La jueza Anahí Hampartzounián impuso una pena de cinco días de trabajos comunitarios al funcionario judicial Mariano Cipolla Sánchez por haber sido encontrado responsable de la contravención prevista en el artículo 52 del Código de Convivencia Ciudadana que reprime los actos contrarios a la decencia pública.

Además, la magistrada también dispuso que realice un tratamiento terapéutico interdisciplinario durante cuatro meses y ordenó el decomiso del teléfono móvil con el que tomó imágenes de zonas pudendas de mujeres indeterminadas que caminaban por la zona céntrica de la ciudad de Córdoba.

En su fallo, la jueza consideró que la práctica conocida como “upskirting” representa una “repudiable invasión a la intimidad, que degrada y denigra a las víctimas”. Asimismo, remarcó que, recientemente, países como Inglaterra y Gales, legislaron de manera autónoma la conducta, elevándola a la categoría de delito contra la integridad sexual y estableciendo penas de prisión para los responsables.

La magistrada sostuvo que las acciones cometidas por Cipolla Sánchez “resultan claramente indecentes y atentatorias al debido respeto que debe imperar en las relaciones sociales, todo ello reparando –además- en la connotación sexual que, de modo evidente, emerge de los registros fílmicos captados y que revela, también de modo inconcuso, el propósito que inspiró la conducta, vale decir la intención con la que se realizaron los ademanes y el mensaje indecente que éstos transmitieron”.

La sentencia añade que el contraventor seleccionaba mujeres vestidas con polleras y filmaba sus partes pudendas con el fin de obtener satisfacción a deseos de naturaleza sexual, “posicionándose respecto de las víctimas en un binomio superior/inferior, considerando a la mujer como un objeto, reduciéndola a una categoría”.

Además, Hampartzounián destacó la actitud de un taxista que presenció la conducta de Cipolla Sánchez y que interrumpió su trabajo para asumir el compromiso y la responsabilidad social de denunciar el hecho que observara, “circunstancia que también revela a las claras el repudio generalizado que provocó el evento contravencional investigado”.

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