domingo , 22 de septiembre, 2019

Ciccone le niega a la Justicia los datos sobre sus dueños

El juez que tramita el concurso de acreedores de la firma reclamó información sobre la sociedad que controla la imprenta, sus deudas y clientes. La empresa se negó por escrito a darle esas precisiones.
Pasó el vendaval, renunció el jefe de todos los fiscales (Esteban Righi), apartaron al juez de la causa penal (Daniel Rafecas) y sonríen cerca de Amado Boudou, como lo hizo el propio vicepresidente la semana pasada al votarse en el Senado la expropiación de YPF. Pero el secreto sigue siendo la regla que rodea a la ex Ciccone Calcográfica , la firma que él aceptó sacar de la quiebra como ministro de Economía hace dos años con un generoso plan de pagos otorgado por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), uno de sus acreedores.
Los nuevos dueños de Ciccone -que se sospecha vinculados a Boudou y con el abogado Alejandro Vandenbroele a la cabeza, su supuesto “testaferro” , según la esposa de éste, Laura Muñoz- le retacean información a la Justicia, entre ella la que tiene que ver sobre los actuales controlantes de la firma.
La semana pasada se negaron a responder una requisitoria del juez en lo Comercial Javier Cosentino , que buscaba conocer los libros “contables, societarios y laborales” de la firma , que permiten determinar , entre otras cuestiones, quiénes son los dueños de la empresa . El magistrado también quiso saber el estado actual de la firma contratada por el Estado para imprimir billetes, con cuánta plata cuenta, si le pagó a todos sus acreedores, si hace los aportes previsionales, si tiene clientes y si paga todos sus impuestos, entre otros detalles.
El pedido del juez fue cursado a través de la sindicatura del concurso, un auxiliar judicial. Pero l a empresa se negó a responder amparada en el “secreto fiscal”, pese a que lo requerido no esté bajo ese beneficio . El concurso corre de manera separada de la causa penal.
Estas son todas las cuestiones que se negó a responder la nueva Ciccone, según pudo saber Clarín de fuentes judiciales: Altas y bajas de los bienes del activo de Ciccone según lo que denunció la empresa al presentarse en concurso de acreedores.
Estado de origen y aplicación de fondos en forma mensual por el período comprendido entre octubre de 2010 y marzo de 2012.
Cumplimiento de las obligaciones fiscales y previsionales por ese mismo período.
Fotocopias de la declaración jurada del Régimen Nacional de la Seguridad Social, Régimen Nacional de Obras Sociales, Ley de Riesgo de Trabajo y sindicatos, juntamente con los comprobantes de pago de las obligaciones previsionales.
Fotocopia de declaraciones juradas del Impuesto al Valor Agregado e Ingresos Brutos, como así las de retenciones y percepciones de Ganancias, IVA e Ingresos Brutos, juntamente con sus respectivos comprobantes de pago.
Fotocopias de declaraciones juradas del Impuesto a las Ganancias y Ganancia Mínima Presunta.
Deuda previsional y fiscal.
Deuda postconcursal existente al final de cada mes.
Nómina de empleados, con sus respectivos números de CUIL y remuneraciones brutas del período.
Fotocopia de los resúmenes bancarios de las cuentas corrientes de la concursada abiertas en entidades financieras.
Detalle de las cuentas a cobrar pendientes de cobro, informando los plazos probables para la efectivización de los mismos.
Estados contables de la sociedad por los ejercicios finalizados en el año 2010 y 2011.
Detalle de la actividad que desarrolla en la actualidad, señalando clientes activos y monto de los servicios prestados.
Informe sobre el estado de los seguros de riesgo, a saber: pólizas contratadas, empresas aseguradoras, bienes comprendidos, pago de premios, juntamente con la documentación respectiva.
Acreditación del acuerdo con los acreedores homologado por el juzgado.
Constancias del acogimiento de la deuda fiscal y previsional verificada en el concurso preventivo al Régimen establecido en la RG AFIP 970, o bien en el plan de pagos que se haya solicitado, junto a los comprobantes que acrediten el cumplimiento de las obligaciones emanadas de dicho cumplimiento.
Exhibición de los libros contables, societarios y laborales de la concursada.
Lo único que respondió la empresa es que cambió su nombre por el de Compañía de Valores Sudamericana (CVS) –un dato ampliamente conocido-, que su presidente es Vandenbroele y que el 11 de abril venció el certificado fiscal para contratar con el Estado, por lo que pidió su renovación. Nada de esto fue comunicado a la Inspección General de Justicia (IGJ), según el informe de la sindicatura presentado en el juzgado.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *