martes , 18 de diciembre, 2018

A pesar de los escándalos, Suárez abulonado a la silla

Faltando menos de un mes para la asunción de nuevas autoridades provinciales, el Jefe de Policía minimiza el descreimiento institucional de la policía e insiste en acompañar hasta el final de su mandato a José Manuel De la Sota.

El descreimiento institucional por el que hoy atraviesa la fuerza policial se convirtió en un problema estructural para todos, excepto para el titular de la Central.

Haciendo oídos sordos y con una confianza hasta excesiva, Julio Cesar Suárez insiste en minimizar las polémicas que hoy son materia común en la policía provincial y que hacen a los titulares corrientes de los diarios. El narco escándalo, el acuartelamiento policial que derivó en los saqueos de diciembre de 2013 y, ahora, el escandaloso robo de armas de la Central parecen no ser de vital importancia para quien, convencido, sostiene que “no afecta de manera institucional a la fuerza”.

“Tienen que tener vergüenza los que tiene  que tener vergüenza”, señaló en declaraciones radiales a Cadena 3, y agregó: “Estamos trabajando mucho; se sigue fortaleciendo el trabajo diario de la Policía; de hecho, ustedes cronican todos los días procedimientos que son exitosos”.

Lo que Suárez no agrega al análisis son las constantes críticas que recibe en materia de políticas de seguridad, compartidas con el mandatario provincial, José Manuel De la Sota, y que mañana, como todos los años, tendrán cita en la, ya popular, Marcha de la Gorra, contra las detenciones arbitrarias, razzias policiales y figura del merodeo.

¿Juntos hasta el fin?

Ambos, en una relación hasta personal, persisten con la idea de finalizar sus cargos de manera conjunta pero, dentro de las apuestas de titular policial, también estaría la posibilidad de seguir a la cabeza de la Central durante el mandato del nuevo gobernador, Juan Schiaretti.

Las aspiraciones personales de Suárez escapan a los planes que pueda llegar a tener De la Sota y, mientras Schiaretti se mantiene cauto, silencioso al respecto, viajando lejos de la embarroza campaña electoral nacional, sus operadores concentran esfuerzos en bocetar la lista de nombre para los gabinetes, sumando a estos un potencial sucesor de Suárez.

Tarea para Schiaretti

Lo cierto es que el fantasma de la corrupción llegó a la Central y, con un Jefe de policía que la desmiente tanto como Aníbal Fernández a la pobreza, las dificultades por revertir la situación se complejizan.

Por lo pronto,  Julio César Suárez tiene fecha de vencimiento como Jefe de la fuerza, pero el descreimiento en la policía tiene para largo. Nota para Schiaretti: “Uno de los regalos que José Manuel le dejó”.

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