jueves , 19 de septiembre, 2019

A Borello lo mandaron al cuarto del cuarto

Los acomodamientos en la Legislatura no terminan, y hay algunos que están teniendo varios dolores de cabeza.
Como es habitual cuando empiezan nuevas gestiones, todos quieren un poco de protagonismo. Es muy similar a los primeros días de clase, los amigos quieren bancos juntos, y se van armando algunos grupos. La fábrica de leyes provinciales no es la excepción a esta cuestión y los Legisladores quieren estar al lado de sus amigos.

Pero, en el mejor de los casos, quieren estar cerca de los que tienen el Poder o tienen cuchillo para cortar la torta.

En consiguiente, a la hora de armar las oficinas pasa esto: Los amigos y aliados juntos, y los que no o solitarios para otro lado. En los últimos días paso algo muy extraño y podríamos decir sin explicación lógica, pero sí con un dejo de lácteo mal cuajado. Rubén Borello, ex íntimo amigo de Luis Juez, ex funcionario de la primera línea de Juez, ex comandante de campaña del Frente Cívico y ahora, según los juecistas sobrevivientes de la debacle electoral, responsable de todas las derrotas desde 2007 hasta las penosas y anunciadas últimas, sin darse cuenta que el candidato era otro.

A Borello, a la hora de las asunciones se le asignó la oficina 101, la primera del primer piso del anexo, nada mal para armar alguna estructura y al lado de quienes decían ser amigos, que incluso llegaron ahí por él.

Pero, poca memoria tuvieron después a la hora de la gran Pilatos.

El 7 de diciembre, se instaló en su oficina nueva y el 12 en la primera jornada de trabajo cuando el Ingeniero Borello puso la llave ésta no giro. Pensó que se trataba de un error y ahí nomás supo que el socialista Birri había mandado a cambiar la cerradura y se la adjudicó a Liliana Montero bajo la excusa de que el médico sería el jefe del primer piso y echó a Borello.

Birri, se olvidó de un detalle. En el primer piso está la oficina de Liliana Olivero, que es de la izquierda, nada más alejado del Frente Cívico.

Por estas horas el ex mejor amigo de Juez no tiene oficina, y lo mandaron a un cuarto del cuarto piso donde sólo hay una mesa de directorio más grande que la oficina y para variar sin sillas.

La única testigo es una vieja PC que no anda, argumenta un juecista arrepentido, quien por estas horas trata de que su jefe Rubén Borello la pase lo mejor posible.