jueves , 22 de agosto, 2019

31 prisioneros de Guantánamo hacen huelga de hambre

El Comité Internacional de la Cruz Roja decidió adelantar su visita a Guantánamo debido a una creciente huelga de hambre que ya alcanza a 31 de los 166 prisioneros que Estados unidos retiene en la cárcel que posee en territorio cubano, muchos de ellos sin cargos en su contra.

Asimismo, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, indicó hoy que miembros del equipo del presidente Barack Obama vigilan de cerca la situación de los presos de Guantánamo en huelga de hambre, 11 de los cuales ya tuvieron que comenzar a recibir líquidos a través de vías de la nariz al estómago.

El portavoz del CICR, Simon Schorno, dijo hoy que “hemos mandado un par de delegados, uno de ellos un doctor especializado para que supervise específicamente los problemas por la huelga de hambre” en Guantánamo, iniciada el 6 de febrero pasado por 24 reclusos y que hoy alcanza a 31.

Schorno explicó que la visita de dos semanas programada de modo rutinario para vigilar el tratamiento de los presos estaba prevista para el 1 de abril, pero que se resolvió anticipar la salida hacia Guantánamo.

Según el portavoz de la CICR, la medida de los prisioneros se debe “a la falta de un marco legal y procedimientos claros, algo que impacta en la moral de unos detenidos que no conocen cuál será su futuro”, informó la agencia de noticias EFE.

El vocero precisó que la Cruz Roja quiere conocer “la situación general y hablar con las autoridades de la prisión” lo antes posible, aunque no dará a conocer públicamente las conclusiones de su misión de observación, sujetas a confidencialidad.

Al igual que el CICR, el general John Kelly, jefe del Comando Sur del ejército estadounidense, dijo que los presos se sienten “frustrados” por el fracaso del gobierno de Obama en cerrar el campo de detención para presuntos islamistas radicales.

Sin embargo, la semana pasada, un grupo de 50 abogados que representan a los prisioneros de Guantánamo enviaron una carta al secretario de Defensa norteamericano, Chuck Hagel, en la que le pedían que tomara medidas para acabar con la huelga de hambre.

Es que los presos se quejaron de que se les habían confiscado fotos y correspondencia al registrar sus celdas y que durante esos registros los soldados dieron un trato irrespetuoso a sus copias del Corán, el libro sagrado musulmán.

Pero el general Kelly calificó esas acusaciones de “tonterías” e insistió en que la huelga se debe al cansancio y la frustración por sentirse abandonados, al declarar esta semana ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes en Washington.

El militar, que asumió su cargo en noviembre pasado, aseguró que sólo los intérpretes, que son musulmanes, tocan los Coranes y que él es muy consiente –tras tres destinos en Irak- de lo sagrado que es el libro para los creyentes.

Asimismo, los abogados de los presos que participan en la huelga de hambre alertaron sobre la salud de sus defendidos, que aseguraron se está deteriorando de forma alarmante, por lo que los médicos de Guantánamo obligan a esos reclusos a ingerir líquidos insertándoles tubos a través de la nariz.

No es la primera vez que se produce una huelga de hambre en Guantánamo desde que se concibió en enero de 2002, para encerrar y alejar de las leyes civiles a los combatientes enemigos capturados en la “guerra contra el terrorismo” lanzada por el gobierno de George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En la actualidad, 90 de los 166 prisioneros están a la espera de ser liberados, ya que no hay cargos contra ellos, aunque esa impopular medida, vista como un signo de debilidad por los conservadores estadounidenses, está suspendida indefinidamente.

En este momento, sólo seis de los presos están atravesando por un proceso legal para ser juzgados, entre ellos los supuestos autores materiales e intelectuales de los atentados del 11-S.

El resto, según Kelly, especialmente los que realizan la huelga de hambre, quieren “que los medios sepan de su situación”.

En su opinión, el anuncio que hizo Obama en 2009 al asumir la presidencia de que iba a cerrar Guantánamo en el plazo de un año les hizo concebir esperanzas. Pero el Congreso bloqueó los esfuerzos para el cierre e hizo imposible la reubicación de los presos en cárceles norteamericanas.

Tras su reelección, Obama no hizo mención de Guantánamo ni en su discurso inaugural de enero ni en el del Estado de la Unión en febrero, que fue visto por algunos presos por televisión.

Además, en enero pasado fue cerrada la oficina del Departamento de Estado encargada de la reubicación de los presos de Guantánamo, que tenía un presupuesto anual de 114 millones de dólares, unas 20 veces más de lo que la Oficina de Prisiones de Estados Unidos gasta por preso en sus cárceles de máxima seguridad.

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