viernes , 20 de septiembre, 2019

Nuevos testigos complican a Lizarralde

Dos empleados del acusado por el crimen de Paola Acosta afirmaron que el vehículo estaba mal lavado y el imputado nervioso. Un amigo del imputado se contradijo en su testimonio. Otro testigo ubicó al acusado en el lugar en que fue hallado el cuerpo de la víctima.

En la segunda jornada del juicio por el crimen de Paola Acosta, nuevos testigos complicaron ayer al único imputado, Gonzalo Lizarralde.

Unos de los empleados del acusado, Ignacio Chávez Castro, contó que el vehículo en el que hacían los repartos estaba mal lavado y que le llamó la atención un cambio de cartones que habitualmente colocaban en la caja del rodado que se utilizaba para trasladar mercadería.

Además, el testigo dijo que vio gotas en el techo y en el piso de la camioneta y que esa semana el acusado lavó la camioneta más veces de lo habitual.

Asimismo, Chávez Castro dijo que el día después del crimen, cuando frenaron en la panadería en que está la alcantarilla en que arrojó el cuerpo de Acosta, Lizarraldese asomó al pozo y dijo que había “olor a bosta”.

En el mismo sentido, otro empleado llamado Nelson Marquéz, comentó que el día siguiente al crimen, Lizarralde le pidió que limpie con detergente una mancha rojiza o rosada que había en el rodado.

Márquez destacó que ese día Lizarralde “estaba loco, medio nervioso” y declaró que el padre del acusado, Félix Lizarralde., le advirtió que no dijera “boludeces” al declarar.

Por otra parte, declaró también un amigo del imputado, Nicolás Martini, a quien se le llamó varias veces la atención por incurrir en contradicciones e imprecisiones.

Martini, quien cenó la noche del crimen con Lizarralde, se desdijo de sus dichos en declaraciones anteriores.

Además, contó que ni él ni la novia del acusado sabían que era el padre de Martina.

En la jornada de ayer testimonió el taxista Lázaro Cavallieri, quien vive frente a la alcantarilla donde fueron halladas Paola y Martina, que declaró que vio la camioneta de Lizarralde la noche del miércoles 17 de septiembre.

Finalmente, prestó declaración un amigo de Marina Acosta, hermana de Paola. Se trata de Marcelo Maceira, quien contó que habló con el acusado tras la desaparición de Acosta. Según Maceira, Lizarralde le dijo que había ido a la casa de Acosta en una Ford Eco Sport color champagne y no en la camioneta blanca.

Además, el testigo afirmó que Lizarralde se negó a participar de la búsque de la víctima alegando que se encontraba de viaje.

El miércoles 17 de septiembre del año pasado a las 22 horas, Lizarralde pasó por la casa de Paola, en calle Martín García al 200, para llevarle por primera vez la cuota alimentaria de la bebé, a quien no conocía.

El acusado siempre había negado ser su padre y un estudio de ADN lo confirmó

Según la investigación, Lizarralde habría hecho subir presuntamente bajo engaños a Paola y Martina al vehículo, mientras que en el departamento de la víctima quedaron sus dos hijos adolescentes, fruto de otra relación.

Se sospecha que esa misma noche, Paola fue asesinada en el mismo utilitario y su cuerpo tirado en ese desagüe, frente a una panadería a donde el hombre llevaba mercadería.

Se presume también que a último momento no se atrevió a matar a su propia hija, aunque la habría arrojado viva al pozo para luego escapar.

Al otro día, Lizarralde fue a lavar el vehículo, pero quedaron manchas en el habitáculo.

El domingo siguiente, una empleada de la panadería vio las dos piernas de Paola a través del desagüe de la calle y escuchó el llanto de Martina.

La mujer fue asesinada de varias puñaladas, mientras que la pequeña que estaba junto al cadáver de su madre presentaba cortes en su cuerpo, tenía el fémur derecho fracturado y estaba deshidratada.

(Foto: lmcordoba.com)

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