viernes , 23 de agosto, 2019

Varias veces

Sólo unos pocos colaboradores lo sabían y no quería que se filtrara nada porque había muchos datos importantes, entonces la cita era casi clandestina. El lugar elegido era la Legislatura, unas horas antes del discurso del Gobernador.
De la Sota estacionó él mismo su auto en 27 de abril y Obispo Trejo, a las 22 horas en punto, allí lo esperaban dos policías que lo escoltaron hasta el Palacio legislativo y después volvieron a cuidar el auto.
Entró de jean y camisa blanca, subió a la banca de presidencia en el recinto y comenzó a leer para pocos el discurso que el domingo pronunciara para todos.
“Fueron tres eternas veces, lo mismo y parando, casi cinco horas de ensayar hasta que salió correcto y le tomó los tiempos al telepronter”, decían los que estaban.
En uno de los ensayos, los asistentes se enteraron que no había fechas de elecciones porque en un momento paró y dijo que no esperen las fechas porque se iba a tomar su tiempo. “Adentro ni policía había, nadie, solo él y cuatro personas. Entre ellos, el operador del lector automático, el intendente de la Legislatura, dos colaboradores y yo”, decía el informante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *