lunes , 21 de octubre, 2019

Preocupados

Varios intendentes cordobeses tanto justicialistas como radicales, mantuvieron los teléfonos al rojo vivo durante el día de ayer, la razón era comentar entre ellos la preocupación que había generado lo que algunos llaman un verdadero “sincericidio” por parte del intendente de Capilla del Monte, el radical Gustavo Sez, quien ante la prensa reconoció que si obtenía una ayuda del Gobierno Nacional para obra pública por casi 280 millones de pesos debía serlo con la condición que la adjudicación de las mismas fueran con nombre y apellido de una empresa constructora, indicada por funcionarios nacionales. Varios intendentes que están tramitando obras con la Nación se preocuparon por el interés que pudiera despertar en los medios y en algunos sectores de la oposición la situación de Capilla del Monte. “Ahora nos van a querer voltear todas las obras”, se quejaba un hombre que hace meses tramita una ayuda extraordinaria por parte del Ministerio que conduce Julio De Vido.

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