domingo , 15 de diciembre, 2019

Opinión. Marxismo y peronismo o populismo. Por Pepe Zumarán

En los años del General Perón, un slogan bastante popular era “Ni yanquis ni marxistas, Peronistas”, con lo cual se quería indicar, o al menos así lo creo, que la doctrina del General era justamente una tercera posición entre el capitalismo “salvaje” de los Estados Unidos y el “marxismo” (sin calificativos) de la Unión Soviética y sus satélites.
El slogan ha caído bastante en desuso, sólo se ve de vez en cuando en algún graffiti, porque ya no hay peronismo sino populismo, que es algo infinitamente peor.
Después de muchos años de gobiernos peronistas, militares, radicales, populistas y pseudos peronistas como el actual, y habiendo vivido casi ocho décadas, ya tengo mis dudas sobre que es lo mejor.
En estos días he visto una ofensiva y una defensiva que tiene por protagonista al viceministro de Economía, un joven llamado Kiciloff, de buenos antecedentes académicos al parecer, que habría dicho que es o se lo identifica como marxista y tiene bastante acceso al despacho de la Doctora.
Así las cosas y viendo el descalabro social y económico del gobierno k, estoy pensando seriamente en leer de nuevo lo básico sobre el marxismo (por supuesto que no “Das Kapital”, una porque muy pocos la han leído, y otra porque son ocho tomos muy aburridos), de donde resulta mucho mejor aprender su doctrina a través de sus intérpretes o de la historia de la Revolución y de la Unión Soviética.
De cualquier forma, y antes de emprender tan arduo trabajo, simplemente acudiré a mis recuerdos, y salvando las distancias sobre temas que son muy sensibles para mí como las libertades individuales, el aborto, la prensa, las espantosas historias de los Gulags y otros lugares de reeducación de los capitalistas encubiertos o no que se atrevían a desafiar al régimen, pensaré si ya casi al final de mi vida adhiero a esa vieja doctrina económica y social.
Así, me encuentro con que en tales épocas, había problemas que ahora padecemos nosotros que eran fácilmente solucionados por las autoridades, (faltan varios), a saber:
1. Vivienda: Fácilmente solucionado por los soviéticos, mediante el simple expediente de hacer vivir tres o cuatro familias completas en el mismo departamento o casa, previa confiscación de todas las propiedades excepto las “Dachas” de los miembros de la Nomenclatura (que no era sino un paralelo de nuestro actual gobierno y ad láteres), construcción de esos horribles edificios de departamentos multifamiliares que nos muestran las viejas fotos de cualquier ciudad en Rusia y de los países satélites, de cualquier forma no muy diferentes a nuestros barrios de “planes”.
Nada de countries ni de viviendas de ocho dormitorios para cinco personas. Nadie podía tener su casa propia, ni grande ni chica, ni en San Isidro o en Villa la Tela o el Naylon, aunque vivían apeñuscados en esos departamentos y casas colectivas.  Seguramente si adoptamos el marxismo, Puerto Madero o Las Delicias quedarían para los miembros del gobierno.
2. Salud: Sólo hospitales públicos, relativamente bien instalados muchas veces en antiguos templos, y con cierto avance científico, y ni buena ni mala atención, pero en fin, cuidaban a su población. Los médicos no podían ejercer privadamente.
3. Comercio: Hasta 1931, creo, era un delito ejercer el comercio, aunque fuera vender pastelitos en las calles, pero después se fue flexibilizando un poco. Onassis no podría haber vendido las mismas baratijas que vendía en Buenos Aires y fueron la base de su fortuna. Por supuesto, los cartoneros estaban prohibidos, y no existían los lava parabrisas porque no había semáforos.
No había problemas de mayores precios ni andaba Moreno vigilando todo, pero no se podía comprar casi nada sin la inevitable tarjeta de racionamiento. De paso, en algunas épocas, la Unión Soviética fue un muy buen cliente de la Argentina en algunos bienes como el trigo.
4. Petróleo: La Unión soviética tenía enormes yacimientos, cuyo producido se empleaba mayormente en los vehículos públicos y de las fuerzas armadas. Obviamente no había otros automóviles que los oficiales, o sea que les alcanzaba sin problemas para el consumo interno, y no recuerdo bien, para exportar algún restito.
5. Educación: Todas las escuelas eran del Estado, y sus ad láteres que eran las organizaciones infantiles y juveniles donde se educaba en los principios básicos del comunismo a todos y los contenidos educativos eran  dispuestos centralizadamente para todo el enorme país.
Sin embargo, eran pioneros en materia de Universidades, que eran sólo para los que merecían estudiar en ellas, nada de ingreso irrestricto ni cronicidad de estudiantes. Quien no andaba bien en una universidad de primera clase era pasado a una de segunda, luego a una de tercera, y por último, a sembrar y cosechar papas en Siberia.
6. Medios de producción: Todos en manos del Estado y con cuotas de producción fijadas por los responsables superiores. Si había que cultivar trigo, trigo, papas, si papas, si lo necesario era maíz, maíz. Al funcionario que fracasaba en la planificación o su cumplimiento le esperaba, con suerte, Siberia. Nada de embajadas cómodas ni una diputación en el próximo período.
7. Deportes: En manos del Estado, no existían los Grondona y no había violencia en las canchas. Los buenos deportistas formaban parte de la Nomenclatura y el ajedrez era como una religión.
8. Seguridad: A los delincuentes de cualquier laya y color, directamente previo “juicio sumario” se los fusilaba o exiliaba en la inmensa Siberia. Ni hablar de los violadores, creo que los castigos eran peores que los de la Inquisición para las brujas.
9. Energía: Después de la II° Guerra Mundial y de la relativa recuperación posterior,  no tenían  grandes problemas ni en las grandes ciudades ni en los asentamientos militares, pero en zonas rurales se seguía usando el inteligente sistema que tenían durante la guerra para que la gran población rural estuviese informada: una especie de bicicleta donde los chicos pedaleaban varias horas, hacía andar una dínamo, se cargaba una batería y esta le daba electricidad a una radio de onda corta que a determinadas horas se prendía para conocer las novedades del conflicto. No había transistores ni celulares, ni grupitos electrógenos. Si me lee De Vido, manda fabricar bicicletas como esas, seguramente.
10. Sin embargo, pese a todo esto, la Unión Soviética sacó de la Edad Media a un país del tamaño y población de Rusia, aunque no pudieron poner un hombre en la Luna porque los yanquis fueron más vivos o a los soviets les falló algo.
Por todo eso, y algo más, me pregunto si no será mejor hacerse marxista antes de que estos chicos K nos vuelvan a la Edad Media o nos hagan vivir en la Luna de las promesas no cumplidas.
Por supuesto, esta breve enumeración no agota el tema, pero da para pensar No les digo si me voy a hacer o no marxista, pero que estoy estudiando seriamente el asunto, ténganlo por seguro, aunque bajo las reservas que he expuesto mas arriba.

Hasta la próxima.

 

 

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