sábado , 19 de octubre, 2019

Opinión: Los devora candidatos

(De nuestra redacción). Alguien alguna vez afirmó que Buenos Aires te deslumbra, todo es más grande, las avenidas, las carteleras, hasta el praliné es más grande, para luego culminar diciendo Buenos Aires te seduce primero y te devora después.
Carlos Reuteman, Daniel Scioli, Julio Cobos, entre otros, son algunos de los políticos que supieron conocer las mieles de los hombres influyentes del mundo de los negocios y de los medios que, enfrentados con el Gobierno nacional, siempre están a la búsqueda de alguna figura que pueda equilibrar la balanza del poder que desde hace años se inclina hacia el lado del kirchnerismo. Cada uno en su momento, vio como se le abrían puertas inimaginables, cada uno recibió promesas de ayuda financiera para sus campañas y cada uno a su turno, sintió como se evaporó todo, cuando su figura no satisfizo las expectativas de los hombres fuertes de Buenos Aires.
El gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, tal como lo anticipara en exclusiva INC (ver La Nación y La Voz confirmaron anticipo…) ha comenzado su ronda de contactos en la Capital Federal con su traje de candidato presidencial. No es el primer intento de De la Sota, cuando el padrinazgo del entonces presidente Eduardo Duhalde se inclinó hacia el emergente Néstor Kirchner, el primer mandatario cordobés ya mostraba sus aspiraciones presidenciales.
Pero ahora es distinto, en aquel momento la salida abrupta de Fernando De la Rúa del poder dejaba al País en una incertidumbre total. Ahora todo es diferente, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner cada día busca afirmarse aún más en el poder, desde la lógica de la confrontación que lo fortalezca. En ese universo las figuras emergentes resultan Daniel Scioli y De la Sota, el primero es un viejo conocido para el establishment, debutó en la política de la mano de Carlos Menem, fue vicepresidente de Néstor Kirchner y hoy gobierna la convulsionada provincia de Buenos Aires. De la Sota volvió a ganar su provincia luego de estar cuatro años fuera del poder. En las últimas semanas ha cuestionado algunas medidas económicas y se dispone a realizar una presentación en la Corte Suprema de la Nación reclamando fondos adeudados por la Nación a Córdoba.
Los principales medios del País ya hablan más seguido del Gobernador cordobés, a su teléfono llaman cada vez más seguido hombres fuertes del mundo empresarial, la duda es: ¿Los está seduciendo De la Sota o “ellos” están seduciéndolo a él?
En los últimos tiempos De la Sota se debate entre los consejos de los especialistas en comunicación y su instinto político. A propósito de esto, un hombre que conoce al Gobernador desde hace mucho tiempo reflexionaba que los dos logros más importantes en la carrera política de De la Sota eran: La campaña a gobernador de 1987, en donde perdió por muchísimo menos de lo que pronosticaban las encuestas frente a Eduardo Angeloz y prometió la noche de la elección: “Voy a seguir intentando ser gobernador de Córdoba”; y la propuesta de bajar un 30 por ciento los impuestos, promesa con la que le arrebató la provincia a Ramón Mestre,  ambos logros fueron producto de su instinto y su mesa chica, donde no había ningún experto en marketing político.
De la Sota sabe que hay dos modelos de candidatos que se presentaron en Buenos Aires, algunos como Bordón, Reutemann y más recientemente Binner, fueron figuras por sí mismas no mostraron sus administraciones como parte de su carta de presentación. Otros en cambio, como el caso de Horacio Massaccesi, Rodríguez  Saa, o Mario Das Neves se presentaban como administradores exitosos. El gobernador de Córdoba quiere intentar un poco de cada cosa, quiere mostrar atributos políticos reclamados hoy como experiencia, predisposición al diálogo y tolerancia, complementados con logros de fuerte impacto publicitario como jubilaciones provinciales del 82 por ciento móvil y transporte gratuito para la comunidad educativa. En el medio copia algunos ejemplos poco felices del kirchnerismo como por ejemplo el gasto desproporcionado en publicidad o su versión del “Fútbol para Todos” afrontando los costos del clásico entre Talleres y Belgrano.
Pero mientras imagina su campaña, todavía debe gobernar una provincia en donde la inseguridad es mucho más que una sensación, los proveedores del Estado sufren la asfixia producida por la demora en los pagos, los hospitales públicos se colapsan por falta de infraestructura e insumos y los planes de viviendas no pasan de la categoría de proyectos. Mientras lucha contra todo esto, que no son fantasmas sino esa ingrata dama llamada realidad, debe ocuparse de no caer en las fauces de los “devora candidatos”, algo que hasta ahora nadie consiguió.

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