sábado , 20 de julio, 2019

Opinión: Las plagas argentinas, las siete plagas de Egipto y la paciencia del Pueblo. Por Pepe Zumarán

Relata el libro del Éxodo, parte de la Biblia, las siete plagas del antiguo  Egipto, a saber: toda clase de moscas molestísimas, (que podríamos traducir para nosotros como toda clase de políticos tanto oficialistas cuanto algunos opositores), una peste sobre los animales, que podría ser la sequía que asuela gran parte de nuestro mejor territorio agrícola ganadero, la ceniza de un horno tomada por Moisés y su esparcimiento hacia el cielo, que podrían ser las periódicas erupciones del volcán chileno, el granizo mezclado con fuego, que podría equipararse con cada anuncio del gobierno sobre aumentos de tarifas,  la langosta (podría equipararse a los funcionarios de Aerolíneas y otros entes estatales que poco a poco se comerán todo lo vivo que hay en el país) y la muerte de los primogénitos de toda casa que no fuese cubierta con la sangre de un cordero. Podría ocurrir, aunque no la deseo, aunque la reciente muerte de algunos niños todavía goza de la impunidad de los cajones judiciales, y debido a que el precio del cordero hace imposible usar su sangre como una linda pintura roja.,
Por favor, no me acusen de terrorismo por hacer estas comparaciones al solo efecto literario.
La realidad argentina se parece cada vez esas siete plagas …y lo peor es que ya las tenemos encima, casi sin darnos cuenta, luego de la abrupta finalización de la fiesta kirchnerista, a pocos días de la asunción de la Monarca en el Sillón Presidencia.
Desde entonces estamos soportando la eliminación de los subsidios a la luz y el gas, que todo el país pedía que se eliminaran para los ricos habitantes de los countries y de barrios elegantes de toda ciudad o pueblo pero al parecer se hará extensiva a toda la población que no justifique ser un jubilado con la mínima, enfermo de cáncer terminal y –más- a punto de morirse de hambre, o un beneficiario de un plan social, claro que a estos les importa poco porque en general no pagan la electricidad ya que están colgados de los cables.
Súmese a ello la inflación –de la cual podemos enorgullecernos tener una de las mayores del mundo- los diarios aumentos ya vigentes y que se vienen, a medios de transporte (que si bien necesarios para balancear un poco las cosas han sido manejados desprolijamente), el aumento ya anunciado de casi o mas del 300% para el gas natural, y seguramente algo parecido en la electricidad y los combustibles, la desigualdad existente entre el habitante de la Matanza  o al de Villa el Libertador, en Córdoba, que quizá tienen las mismas carencias,  y otras plagas por el estilo, ej:  las paritarias que tendrán como piso la expectativa de la inflación y no la inflación pasada, lo que genera mas inflación, Provincias y Municipios que no saben de donde sacar para pagar los haberes de sus servidores públicos, la constante inseguridad y hasta la molesta presencia de ruidosos militantes perturbando la tranquilidad de lo que debería ser una plácida convalecencia presidencial en un coqueto sanatorio de Pilar, sobre lo que ya he hablado antes.
Para empezar el año no está mal, faltan quizá las cenizas del volcán, algún paro de transportistas, también que nos impidan ver nuestro programa favorito de televisión para gozar del fútbol para todos, y que los meteorólogos de alguna TV porteña digan “Excelente perspectiva del tiempo, sin amenaza de lluvia”, a contramano de lo que todo argentino responsable desea.
Si el propósito de quienes deben garantizar nuestro bien común es que tengamos un “mal común”, lo están logrando acabadamente, y por ahora no se ve que el Pueblo (no otros, por favor) pronuncie la clásica frases de Cicerón “¿Hasta cuando, Catilina –léase Cristina- abusarás de nuestra paciencia?. El General hubiera dicho, “Hasta que el pueblo haga tronar el escarmiento”, que es más o menos lo mismo.
Dije que hasta ahora no se ve que se pronuncie ninguna de las frases, pero la paciencia del pueblo se puede agotar en cualquier momento. Esperemos que los responsables lo entiendan y no lleven a la gente a ello.

Hasta la próxima.

 

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