lunes , 11 de noviembre, 2019

Opinión: La voracidad por el dólar ya no respeta fronteras. Por Pepe Zumarán

Hace unas semanas que, realmente, cada vez que me siento ante el teclado para enviar algunos pensamientos a “Informes y Noticias Córdoba”, mientras estoy encabezando la nota aparece algo nuevo que inmediatamente me hace cambiar el punto de referencia, y así todos los días, imposibilitándome decidir que es lo importante y que no lo es, aparte del apotegma periodístico de que lo que no se publica enseguida al día siguiente no vale nada, o algo así.
Por eso he estado ausente algunos días.
Ayer me encontré, no sin sorpresa, con la noticia de que ahora la AFIP ha resuelto “pesificar” compulsivamente los importes que en moneda extranjera reciben quienes perciben una jubilación o una pensión originada en otro pais, mayoritariamente en Italia.
No se trata de jubilaciones obtenidas bajo algún régimen convencional entre ambos países, sino que en la generalidad de los casos se trata de prestaciones a que se han hecho acreedores legítimamente los beneficiarios en sus países de origen o de anterior residencia.
Si el beneficio hubiese sido obtenido bajo esos regimenes convencionales, no me queda duda de que se paga a través de la ANSES, y que esta paga en pesos (como acertadamente lo señala La Nación en su edición on line del 14 de julio).
Pero no se trata de esto, obviamente la jubilación o pensión fue obtenida bajo las leyes del país que le envía el dinero al beneficiario, sin intervención alguna de autoridad argentina y sin sujeción a nuestras leyes jubilatorias.
Es lisa y llanamente un envío de una cosa fungible (dinero en forma y cantidades determinadas) y entonces, entregarle pesos en lugar de la moneda de origen, lisa y llanamente significa una expropiación sin causa, (confiscación) prohibida por la Constitución Nacional, aunque ya sabemos la predisposición que tiene el kristinismo para “cantarse” (quiero ser educado o al menos parecerlo) en la Constitución Nacional cuando menos, si es que el accionar de la AFIP o de quien sea en el Estado Argentino no roza muy cerca o directamente cae dentro de las previsiones del Código Penal para la estafa y otras defraudaciones (art.173 inc. 1) porque se estaría defraudando a otro entregándole una cosa (billetes de pesos) de menor valor que la que corresponde (billetes de euros, dólares, libras esterlinas, rupias, yenes, rublos, etc., por mas cambio oficial que se alegue. Ya sabemos que el dólar no vale $ 4.50, salvo en la imaginación de kristina y kicilloff, sino cerca de seis pesos cada uno de los simpáticos billetitos verdes).
Aún así, tal parece que nuestros gobernantes  consideran que estamos en una especie de guerra o situación emergencial tal  justifique tomar cualquier medida en perjuicio de los habitantes de la Nación que gozan (art. 20 de la Constitución), todos, nacionales y no nacionales (no me gusta el término extranjero aunque es correcto su uso), de los mismos derechos en calidad y cantidad.
Y, no es así, la única guerra que conozco se está librando es la del propio Gobierno con quien no es su lacayo o directamente voy a perder un ratito el monóculo y decir, lisa y llanamente, contra quien no es su chupamedias o aplaudidor.
Como dudo que las “mammas” itálicas que perciben esas pensiones tengan esas poco honorables virtudes, es de suponer entonces que la guerra también es contra ellas. ¿Qué nos habrán hecho, pobres viejitas y viejitos?…Nada, salvo tomarse en serio las palabras del preámbulo constitucional que abre las puertas de nuestro país a “todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino” y venirse para estar del lado de sus hijos, seguramente buenos trabajadores y no vagos amparados en planes y asignaciones y que por lo mismo son un factor esencial en el progreso del país.
¿Tiene remedio este problema?…No lo creo a nivel administratativo.
El Poder Ejecutivo hace lo que quiere, no lo que debe. Puede ser que el Defensor de la Tercera Edad consiga alguna medida a través de un proceso judicial, puede ser que algún embajador o cónsul amparado en sus fueros diplomáticos o consulares intente alguna protesta.
De paso ¿Recuerdan cuando la PresidentE criticó al abuelito tacaño de los dólares e incluso insinuó que estaba promoviendo la industria del juicio contra el Estado. Que se fije bien quienes la promueven. Para mañana, primer día de trabajo luego de la feria, un colega mío tiene diez turnos dados a jubilados con este problema, que en el curso de la semana serán amparos desparramados por distintos Tribunales.
La indignación que siento y la tiranía del espacio me obligan a despedirme.

PEPE ZUMARÁN.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *