viernes , 6 de diciembre, 2019

Opinión: Jubilaciones de súper-privilegio – Por Pepe Zumarán

Diego Bossio, el Director Ejecutivo de la Anses, ha denunciado estas jubilaciones hoy – por ayer- , (03/01/12) en nota que he leído en La Nación (perdón si me consideran destituyente, por leer un diario de la “Corpo”, pero resulta que aprendí a leer en “La Nación” cuando era un tierno infante de 4 años y medio, así que sigo fiel al diario de los Mitre aunque a veces no comparto todo lo que opinan).
Resulta ser, según Bossio, que una banda de abogados previsionalistas, sumada a jueces corruptos, obtiene judicialmente jubilaciones para jueces, que llegan a los 60 mil pesos.
Dado que no creo que en la actualidad ningún Juez, incluído Zaffaroni y sus Supremos colegas, perciban como sueldo una suma mensual que pueda dar lugar a una jubilación de ese calibre, llego a la conclusión –rápida si se quiere pero no hay otra- de que quizá esa/s banda/s existan, y obtengan mediante turbios manejos judiciales (cualquier  juez, abogado o simple pinche tribunalicio sabe como hacerlos) esos interesantes beneficios para algunos antiguos miembros de la corporación judicial, seguramente Federal o Nacional de la Capital, ya que los jueces de Provincias, salvo excepciones, no se jubilan por la Anses.
Si existe la banda, el Estado Nacional hace ocho años que está gobernado por los K, y tuvieron tiempo suficiente para darse cuenta antes. Si se dieron cuenta, ¿Por qué el Señor Bossio lo dice recién ahora?…¿No se dio cuenta de ello el eficientísimo y eficacísimo Massa, llamado también “masita” por el fallecido Presidente?. Uhmm…algo huele a podrido en este asunto. Si no se dieron cuenta y lo hicieron ahora, Señor Bosio, sus sistemas de información no caminan bien.
Resulta que el Gobierno K dispone de todos los servicios de información para ver si el papel higiénico que uso en mi casa es de color blanco o verde dólar, o si tengo TV cable o si hago lavar el auto y no puede tan siquiera mandar un abogado de la Anses a revisar alguno de esos juicios que motivaron tremendas jubilaciones (si es que las hay).
Si existen, es porque nadie se preocupó en saberlo y sabido que hubiera sido, tomado las medidas para contrarrestarlo. No hay otra explicación.
Si de encontrarle remedio a la situación se trata, que el Señor Bossio en vez de andar haciendo denuncias poco creíbles, pero posibles, mande un grupo de abogados decentes a auditar las causas judiciales donde se originaron esos tremendos privilegios, y seguramente encontrará que algunas o muchas de esas sentencias ordenatorias de reajuste pudieron haber sido obtenidas con dolo o fraude, en obvia complicidad de abogados y jueces.
Y contra estos turbios manejos, hace mucho tiempo que juristas cordobeses encontraron el remedio: “La acción autónoma de nulidad contra la sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada”, que es una acción que bien ejercida, probado el fraude o el dolo, hace caer la sentencia fraudulenta o dolosa como la débil hoja de un paraíso en el otoño, aunque estuviese firme en todas las instancias.
Esta doctrina jurídica de nombre complicado y terror de estudiantes, tiene una vieja raíz filosófica, ya que un discípulo le preguntó a Platón en una oportunidad: Maestro, entiendo lo de la cosa juzgada, pero si la cosa juzgada fue obtenida con dolo: ¿Qué pasa?. Y el filósofo le contestó: Pues no vale como cosa juzgada. (Recuerdo haberlo leído en el Tratado de Derecho Procesal Civil del Profesor Eduardo Couture).
Pero seguramente la atención del Señor Bossio está puesta más bien en distraer a la opinión pública para afuera de la trágica situación de los jubilados del montón, pretendiendo hacer creer que la culpa de ella la tiene la “corporación de caranchos y aves negras” a la que, por otra parte, ni él (Bossio) ni Ella ni los poderosos sistemas de información e inteligencia puestos al servicio del “Modelo” pueden o quieren combatir. Lo de incluir nuevos jubilados de que se ufana Bossio está bien, pero también lo estaría que revise lo que a todas luces huele a delito, buscando la forma de remediar lo ya cometido y evitarlos para lo futuro.
Lamento empezar el año con una pálida, pero no se preocupen, ya vienen otras que están en la “cola de redacción” para dentro de un rato.

 

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