martes , 16 de julio, 2019

Opinión: Historias repetidas, farsas evitables

(De nuestra redacción). “La historia se repite la segunda vez como farsa”, reza una cita de Marx ¿Será ese el destino de la provincia de Córdoba? No es la primera vez que un Gobernador de nuestra provincia se enfrenta con el poder central. En la historia reciente, el ex gobernador Angeloz protagonizó  enfrentamientos con el poder central que le significó una abrupta y anticipada salida del poder. Ramón Mestre sufrió en carne propia cuando el ex presidente Carlos Menem, persuadido por German Kammerath, decidió apoyar al entonces candidato José Manuel De la Sota.
Ninguna de esas circunstancias les fueron gratis a los cordobeses. Cuando un presidente decide disciplinar a un gobernador las consecuencias inevitablemente la pagan los habitantes de la provincia en cuestión, más aún, cuando hay un proceso de acumulación de recursos por parte de la Nación en detrimento de la coparticipación de impuestos como ocurre en estos días.
El gobernador José Manuel De la Sota, tal como lo anticipáramos desde estas columnas, ha decidido lanzarse de lleno a ocupar un espacio nacional, con el anuncio de sus pretensiones presidenciales y  con críticas al modelo que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
De la Sota hace su jugada a dos bandas. Por un lado, notifica al kirchnerismo que si no lo tienen en cuenta como aliado, lo tendrán como rival. Por otro lado, despliega un paraguas frente a los cordobeses: de ahora en más cualquier calamidad será generada por la represalia del Gobierno nacional y no generada en el seno de las asfixiadas finanzas provinciales.
Para hacer su jugada el Gobernador previamente, ha acudido a la receta de algunos gurúes comunicacionales que se impusieron como una moda en la Argentina de un tiempo a esta parte. Primero, comenzaron con aquello de que “si no se comunican las obras, los votantes no lo reconocen”. De ahí se evolucionó a la hipercomunicación donde todo se comunica hasta llegar al punto que, lo importante es comunicar, si la obra está o no, es secundario.
Para afirmar bastan algunos ejemplos recientes. Hace unos días un canal de aire recordó declaraciones del ex gobernador Schiaretti inaugurando la nueva terminal de ómnibus donde afirmaba que antes de la culminación de su mandato se terminaría totalmente la obra incluyendo el aire acondicionado y cintas transportadoras. Inmediatamente pasaban el video del jefe de gabinete Oscar González que anunciaba inversiones complementarias al proyecto original, que incluiría aire acondicionado y cintas transportadoras. Entonces, ¿Qué inauguró Schiaretti?
La semana que concluye el Gobernador participó en un programa televisivo donde afirmó que había cumplido con todas sus promesas electorales y que algunos problemas preocupantes como el incremento del consumo de drogas es más responsabilidad de los padres que del propio Estado. Un periodista cordobés se interrogaba desde su columna: Si el Gobernador ya había cumplido con todas sus promesas, ¿Qué haría  el resto de su mandato?
Todos incurren en lo mismo, es como si confundieran gestionar con comunicar, CFK utiliza hasta el hartazgo la cadena nacional y lo más peligroso aún, empresas vinculadas a la administración kirchnerista se lanzaron a la compra de medios. En Córdoba en tanto, un ministro habría afirmado que la administración de Juan Schiaretti dejó una deuda de algo más de 20 millones de pesos con un medio local, deuda que la actual administración va a pagar mientras sigue contratando avisos. Hasta el intendente Mestre hizo lo suyo: El día 17 de julio todavía se podía escuchar un aviso que decía que la Ciudad cumplía años y lo festeja inaugurando obras. El problema es que el cumpleaños había sido el 6 de julio, por lo que se podrían haber ahorrado los segundos iniciales del corto.
Cuando los gobernantes invierten sumas desproporcionadas en publicidad no sólo se confunde gestionar con comunicar sino que, al ser algunos medios beneficiados con pautas económicamente muy significativas, da lugar a que algunos comiencen hablar del “blindaje mediático” de algunas administraciones.
Jorge Lanata desde su programa hipercrítico a la administración de CFK logró, algunos podrán decir que es casualidad, desactivar los “twiteros truchos” y, que se investigue a la empresa que debe controlar la tarjeta SUBE, por mencionar algunos ejemplos.
No es necesario ser hipercrítico al poder, solo se necesita ser distante del mismo, para mantener la objetividad, como un aporte de los medios a la calidad institucional. Sería saludable que en Córdoba todos los medios tengan la distancia necesaria del poder, para evitar que si se repite la historia de un gobernador lanzado a Presidente, no terminen los cordobeses pagando, en el sentido amplio, las consecuencias de esa campaña.

 

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