domingo , 22 de septiembre, 2019

Opinión: Gustos que salen caros

(De nuestra Redacción) Nada más humano y entendible,  es la conducta de querer darse un gusto, si está al alcance, por supuesto.  Nada más absurdo en un hombre público que pretender darle lógica a lo que no la tiene.
Desde esta columna lo dijimos en reiteradas ocasiones, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner eligió a su vicepresidente alejada de toda lógica de construcción política. Como dijimos, quizás quiso demostrar autonomía en sus decisiones. A esta altura,  queda la sensación de que fue un gusto que quiso darse la Presidenta. ¿Porqué? Sólo ella lo sabe.
Es tan  cierto afirmar que CFK recibió un respaldo electoral contundente, como que Amado Boudou tenía chances nulas  de compartir una fórmula presidencial si fuera por sus méritos políticos o su actuación pública. Sólo la confianza, por no decir el dedo, presidencial,  lo depositó en el segundo lugar de la fórmula electiva.
Boudou enredado en una tremenda madeja de sospechas de corrupción, a  quien primero le debe explicaciones es a Cristina Fernández de Kirchner.
Quien le debe explicaciones a la gente, además de Boudou, es la Presidenta, quien le dijo en esa famosa teleconferencia del  año pasado, “Yo te puse de vice”.
La conferencia de prensa del vicepresidente fue para el olvido, y una falta de respeto a lo que su cargo representa. Haber confesado, que fue protagonista de intentos de soborno y no haberlo denunciado, haber mentido acerca si conocía o no a Vandenbroele,  constituyen los únicos hechos de gravedad institucional, de todos los denunciados por el errático Boudou.
Lo desopilante del relato del vice puede significar dos cosas: Lo primero, que no sabe cómo explicar lo que verdaderamente lo une o no a los dueños de la ex Ciccone. Lo segundo, más grave por cierto, es que en su arremetida de sembrar sospechas sobre el Procurador General  de la Nación, Esteban Riggi y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires,  Daniel Scioli, es una advertencia, una grosera manera de decir “no me dejen solo”.  En cualquiera de los casos, queda claro que la Presidenta debe ocuparse de un tema que ha dejado al descubierto que, por ahora,  su gusto le está saliendo muy caro.
Si de gustos caros se trata no es menor el que se está dando el gobernador José Manuel De La Sota en Río lVº, empecinado en convertir en intendente al candidato justicialista Miguel Minardi.  De la Sota no se privó de nada, ni siquiera de decirles a los riocuartences, que no va ayudar al actual intendente Juan Jure si resulta nuevamente electo. Un sondeo de la última semana, señala un alto índice de reproche en los vecinos de la ciudad del sur a la actitud del gobernador de condicionar el apoyo de la provincia según quien gane la elección.
En la ciudad Capital el intendente Mestre, sigue batallando por enderezar una ciudad que tiene años de estancamiento. Mestre  ha dicho hasta el cansancio que no quiere quedar bien diciendo lo que algunos querrían escuchar, sino que va decir la verdad por más cruda que sea. Hasta ahora el intendente, como ya lo dijimos en otra ocasión, no ha hecho nada que no haya dicho en su campaña y sigue dando muestras de tener claro hacia dónde quiere llegar. Ojalá que la elección de algunos funcionarios que no están a la altura de la gestión, sean consecuencia de una valoración inadecuada de Mestre, y no las ganas de darse un gusto, que como ha quedado demostrado, en política, salen muy caros.

 

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