viernes , 22 de noviembre, 2019

Opinión: El mundo de ella y Tinelli

(De nuestra Redacción). Cada vez más la forma de comunicarse de los dirigentes avanza hacia maneras más descontracturadas, es decir, se busca acercar más la persona y humanizar más el contenido. Esto por supuesto alcanza también a los gobernantes, como una manera de entablar o profundizar la respuesta con sus gobernados.
Esto se ve con mucha mayor nitidez cuando se trata de actos públicos o masivos. Antes era muy esporádico que ocurriera, como por ejemplo aquel famoso: “A vos no te va tan mal, gordito”, que le dijo Raúl Alfonsín a un hombre que reprobaba el discurso presidencial en un acto callejero en el sur. También es recordado aquel: “Uy, me equivoqué de discurso, éste era para otro lado, pero si quieren se los leo, está muy bueno”, le ocurrió al ex presidente Carlos Menem al empezar un discurso que era para otro acto.
Néstor Kirchner y su esposa, la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner, han sido fieles cultores del estilo descontracturado. Pero CFK ha ido mucho más allá, a su costumbre de comunicar todo a través de la Cadena Nacional, le suma además de un estilo descontracturado, contenidos descontracturados, lo cual ha generado enormes interrogantes sobre las prioridades de la Presidenta.
Si en un discurso en Cadena Nacional para presentar nuevos DNI, excluye el tema de la seguridad (en una semana conmovida por el asesinato de dos hermanos que habían denunciado a un delincuente) y sólo sale de la agenda para presentar muñequitos con su imagen y la de su difunto marido, hay algo más que un estilo descontracturado.
Si en otro discurso también por Cadena Nacional, nada dice para tratar de calmar los mercados que todos los días se sacuden por nuevas restricciones a la compra de moneda extranjera y, en cambio anuncia que mandó a investigar por la AFIP a una persona que formuló críticas a la situación económica en un diario, ahí también hay algo más que estilo descontracturado y, en este caso puntual, ese algo más es peligroso. Fue en ese discurso también, que CFK trato de “ese pelado” al ministro de Economía español De Guindos, lo cual le significó una durísima critica no sólo de representantes del gobernante Partido Popular sino también por parte de dirigentes del Partido Socialista español.
Ya no es un “estilo fresco” el estilo de la Presidenta sino que es contradictorio, ya que llama a la unidad nacional mientras ella misma y sus principales espadas desatan toda la violencia verbal posible contra sus opositores. En tal caso, ya no es descontracturado el mensaje sino que es alejado de la realidad.
No se trata de guardar las formas, se trata de trasmitir certidumbre a los gobernados por parte de quien dirige un país. Pero la incertidumbre también la abona una oposición que está en retirada, incapaz de hacer reflexionar a quien está en el Gobierno, carente de la fuerza conceptual necesaria para generar consensos, que parece haber “tercerizado” su rol a algunos periodistas capaces de recoger el mal humor social.
Quizás sea más que una casualidad que un país con un gobierno ciclotímico, con una oposición discutiendo lo que a nadie le interesa y un movimiento obrero cada vez más fragmentado, el mayor consumo televisivo vaya a un programa donde todo lo vale, la trasgresión convertida en bizarro y la frivolidad descendiendo al escalón de lo patético. Quizás Tinelli sin pretenderlo, esté representado la Argentina de hoy, donde la biblia junto al calefón es una nimiedad.

 

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