domingo , 15 de septiembre, 2019

Opinión: Del rock a la hoguera

(De nuestra Redacción) Las semanas pasan y lo que comenzó como una estridente denuncia periodística de una esposa enojada, ya es uno de los escándalos más sobresalientes de la última década.
Amado Boudou, vicepresidente de la Nación, se encuentra en el ojo de un huracán, que tiene ribetes políticos y judiciales. El caso Boudou, archi-conocido por todos, se trata, nada menos, de establecer si la segunda autoridad del país intercedió desde su cargo de Ministro de Economía, para favorecer con un contrato de la casa de la moneda a allegados suyos que tendrían relación amical y comercial con él.
Hoy la situación del vice es distinta a todos los casos conocidos en mucho tiempo. No es un legislador al que sus pares puedan recomendarle tomar licencia o inclusive apartarlo temporariamente o de manera permanente del cuerpo. No es un gobernador al cual la Legislatura provincial pueda suspender o removerlo del cargo mediante un juicio político.
No es un ministro o un secretario al que la Presidenta pueda remover del cargo sin dar mayores explicaciones, como el caso Schiavi (por mencionar el más reciente).
Varias razones convierten al escándalo Boudou en un caso especial: No es un vicepresidente decorativo, ni mucho menos. Fue en términos institucionales que el hombre quedó a cargo del País, cuando la Presidenta debió ser sometida a una cirugía de tiroides en enero pasado.
Su antecesor generó el grave precedente que un vice puede continuar en su cargo aunque no tenga la confianza del presidente y sin siquiera dirigirse la palabra, como fue la relación CFK-Julio Cobos. Por lo que podría darse el no deseable caso que Boudou siga en su cargo aunque la Presidenta no esté de acuerdo. Hagamos justicia recordando, claro está, que Cobos jamás fue salpicado por una sospecha de corrupción.
CFK, tal como lo señalamos desde esta columna, utilizó la candidatura del ex ministro de Economía para dar una señal de autonomía política. No se lo propuso ni su entorno ni su partido, ni nadie. Fue una decisión individual basada en su instinto femenino que le generó no pocos roces con su círculo familiar más íntimo. Para la interpretación de cada uno, quedará el saber cuáles fueron las otras razones, además de la necesidad de mostrar autonomía que la llevaron a la Presidenta a elegir un hombre de hábitos y costumbres ubicados en las antípodas del manual K. Boudou es un costo que solamente será debitado en la cuenta de CFK de manera excluyente.
La Presidenta recurrentemente afirma que otros países ven e imitan el modelo argentino. ¿Qué opinarán esos países de la seguridad jurídica de la Argentina a partir del buen trato que les dispensa a los inversionistas el súper secretario Guillermo Moreno y que la segunda autoridad del País esté sospechado de hechos de corrupción vinculados a la impresión del papel moneda?
Primero salieron unos pocos a respaldar al Vice, más motivados en la necesidad de tener prensa que por convencimiento, tal es el caso del vicegobernador de Buenos Aires Gabriel Mariotto. Luego salieron los que aclararon que no pondrían las manos en el fuego por el vice.
Mientras, fiel al estilo K, Mercedes Marcó del Pont avanza en la contratación de la ex Ciccone Calcográfica para imprimir billetes. En su lógica, no hacerlo sería darle la razón a las sospechas.
En horas saldrán los que dirán solemnemente que Boudou debe dar explicaciones. En ese momento el economista de profesión y rockero por vocación sentirá las llamas de su propia hoguera más cerca que nunca.
Boudou es un hombre que comenzó en la política grande sin haber hecho las inferiores, de ahí quizás su estilo de perfil tan alto como trivial, algo totalmente desaconsejado en los manuales de política que él nunca leyó.
El vice hizo mucho ruido y molestó a muchos. Quizás su permanencia en el cargo está más endeble que lo que él mismo se imagina y no solamente por el escándalo que lo rodea sino tal vez porque para los Kirchner, los vice siempre han sido una incomodidad. Recordemos lo difícil de la relación Scioli-Kirchner y ni hablar CFK-Cobos. Más de un funcionario K está imaginando las distintas alternativas para sacarse al vice de encima, pero hasta ahora nadie le recomendó que deje la guitarra y tome un matafuegos.

 

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