sábado , 7 de diciembre, 2019

Opinión: Con igual receta en busca de un resultado distinto

(De nuestra Redacción) El gobernador José Manuel De La Sota, tal como lo anticipamos desde esta columna, no está dispuesto a dejar pasar la elección de Rio lVº, única en este año,  sin dar batalla. Lo está haciendo y sin disimularlo.
Meses atrás los radicales se entusiasmaban con las posibilidades electorales que les daba la división del Justicialismo y el hecho de ser gobierno. En sus planes no estaba la activa participación del primer mandatario provincial y mucho menos el despliegue, tanto de obras públicas como de espectáculos musicales  de una envergadura y cantidad inimaginables para los riocuartenses en otros momentos.

De la Sota, además de las razones de vecindad, ya que es dónde eligió vivir, tiene razones importantes para disputar la ciudad del sur cordobés.
La primera tiene que ver con el avance que viene teniendo el justicialismo sobre el radicalismo. Este último no pudo recuperar ni San Francisco ni Villa María y por el contrario, perdió ciudades estratégicas como Villa Carlos Paz, Alta Gracia y Mina Clavero. Los radicales no terminan de entender que el trato cordial que muchas veces le dispensa De la Sota a algunos intendentes del partido de Além, no es nunca en detrimento de su lógica de acumulación que podría resumirse en : lo que es tuyo es nuestro y lo mío es mío.

La otra razón que tiene el gobernador está ligada a la necesidad de ofrendarle escenarios ganadores a su tropa que por estos días vive la angustia, por un lado de ver a su jefe sin poder, gritarle a la Nación lo que desearía, y por otro, la falta de un horizonte claro con miras al turno electoral del 2015. Un triunfo en Río lVº tendría mucho de contención.

En el Centro Cívico, bautizado como El Panal por el humor cordobés, cada vez son menos disimuladas las críticas al ex gobernador Juan Schiaretti. El estado de las cuentas públicas,  la catástrofe electoral de la ciudad capital y el estado de las obras inauguradas en los últimos meses de gestión, son los mayores reproches que le formulan los delasotistas al ex mandatario.
Sin embargo, algunas recetas parecen perdurar en la nueva administración. En cada viaje oficial que De la Sota realiza a Río lVº, hace algún anuncio. La última vez, hasta prometió erigir el mástil más alto del País.
Hay que recordar que en su primer mandato colocó en la Plaza Federal lo que sería la bandera más grande del interior y que terminó siendo la más cara.
Volvamos a Río lVº. El intendente Juan Jure, con picardía vernácula, no critica las obras y cada vez que puede, se acerca al gobernador para la foto.
De la Sota, mientras, avanza con promesas y obras, es decir, con la misma receta que usó Schiaretti en la ciudad de Córdoba el año pasado. Su candidato riocuartense, Miguel Minardi, debe remontar desde el fondo, al igual que Pichi Campana en su momento. Cualquier parecido, es mera casualidad.
El propio De la Sota en voz baja, cuestionó el empecinamiento de Schiaretti por  ganar la capital y convertir a Campana y a su propia esposa Alejandra Vigo, en los rostros de un nuevo peronismo capitalino.

¿Porqué De la Sota ha decidido seguir la misma receta? Sólo él lo sabe.  Quizás el éxito electoral alcanzado el año pasado, haga que continúe creyendo, sin vacilaciones, en sus estrategas y asesores de imagen, que por cierto son los mismos de su antecesor.
Lo que sí debería tener en cuenta el gobernador, es que si fracasa en su intento, las culpas nunca caerán sobre los autores de la receta, sino sobre el cocinero que tuvo la responsabilidad de la cocción. En este caso, él.

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