miércoles , 20 de noviembre, 2019

Opinión: ¿Mensaje presidencial o show mediático? – El Informe Rattembach. Por Pepe Zumarán

Pude ver el show mediático protagonizado por la señora el 25 de este mes, al estilo de Susana G., hasta con expresiones como “Guau!!!!”, “too much”…y algunas más, propias de jovenzuelos y no de una señora madura, para más Jefe de Estado de un país un tanto devaluado y aislado, pero que sigue estando en el G-20 (hasta que nos echen por mentir sobre la inflación).De paso, somos 40 millones de personas que algún día no permitiremos mas que nos tomen de estúpidos.

Anunció obras, que si las hacen están bien, retrucó el asunto del “colonialismo” de la impensada (o no) frase de Cameron, y lo mas interesante, fue la orden dada con mucho atraso de quitar el “Secreto de Estado” al famoso “Informe Rattembach”, al que me refiero a continuación.

Luego de la insensata aventura de la Junta Militar que nos gobernaba en 1982 (y de los civiles también porque recordemos que la Plaza de Mayo no se desbordó con militares que en escaso número asistieron porque estaban en los cuarteles o preparándose para lo que podría venir, y tampoco olvidemos que el periodismo y muchos políticos de esa época apoyaron irrestrictamente la guerra), el Gral. Bignone, Presidente de facto no mucho después, designó una comisión presidida por el Tte. Gral. Benjamín Rattembach, estudioso y capaz militar argentino más joven que Perón, para que analizara el desempeño de las FF.AA en el conflicto con el Reino Unido.

Ese informe fue muy duro con la decisión política de la Junta para invadir las Islas, y durísimo con la escasa planificación y ejecución seria de las operaciones militares que siguieron al desembarco.

Recordemos que en un primer momento se pensaba solamente en mantener ocupadas las Islas con una reducida guarnición de fuerzas de Seguridad, con algún militar al mando, y solamente eso, y que la decisión de resistir a toda costa la previsible respuesta militar británica fue tomada luego, entre gallos y medianoche, quizá bajo la influencia de algunos güisquis, y de la Plaza siempre poblada, por una Junta Militar que al parecer no tenía la mas remota idea de lo que se debía hacer, pese a que el desembarco en Malvinas era la obsesión del Alte. Anaya, Jefe de la Marina, que lo había hecho estudiar y planificar varias veces, pero que olvidó las capacidades submarinas atómicas del eventual oponente, pese a ser de público y notorio conocimiento que el Reino Unido poseía estas naves.

En el informe se analizaron prolijamente todas las operaciones militares desastrosas y exitosas de esa insensata guerra, hubo muy concretos y durísimos cargos para varios Generales, algunos Almirantes y otros oficiales superiores.

En conclusión se dijo más o menos que todo había sido improvisado, sobre todo la logística, el análisis de las capacidades del oponente, que se subestimaron; las propias, que se exageraron, y el entorno internacional que no se entendió debidamente. Y hago una pequeña digresión…no puedo olvidarme de un spot televisivo de la época, donde un sargento de un regimiento histórico, que había sido enviado a las Islas, se presentó con un morrión del uniforme histórico diciendo que se lo llevaba para el desfile triunfal, luego de derrotar al Reino Unido. Pobre iluso o engañado, y pobre mente del Jefe que lo autorizó.

Recordemos a los soldados chaqueños y correntinos a los que se envió a esas heladas tierras vestidos de verano en pleno otoño austral, la casi nula capacidad antisubmarina de la Flota de Mar siendo que andaba merodeando un submarino nuclear británico, que a la postre hundió a nuestro Crucero General Belgrano, y la falta de adiestramiento para combate de la mayoría de los soldados, recién incorporados, excepto los de la Infantería de Marina, por lo demás de heroico desempeño, tanto sus mandos como la tropa.

En definitiva, el Informe (1) decía, mas o menos, que tanto la planificación como la inteligencia y la ejecución (salvo la operación propiamente dicha de desembarco en las Islas y algunas acciones exitosas debidas a la valentía de los aviadores (de la Fuerza Aérea y Navales y a la Infantería de Marina y alguna que otra unidad del Ejército) habían sido totalmente desastrosas en su concepción, análisis de factibilidad, (2) ejecución y desenlace final, aunque por otro lado, es cierto que algunos militares británicos, luego de la guerra y retirados del servicio activo, dijeron “si los Argentinos resistían un par de días más, nos ganaban la batalla” (no la guerra), pero es lógico pensar que se referían justamente a esas operaciones aéreas que califiqué de exitosas, y al desempeño de la Infantería de Marina, algunas pequeñas unidades del Ejército y al personal de Sanidad y buques hospitales, que se prepararon aceleradamente y cumplieron bien su misión.

Asimismo, pidió que se juzgara y se condenara a muerte por fusilamiento a responsables en especial al Gral. Menéndez (no es nuestro viejo conocido) que rindió las tropas en tierra cuando tenía todavía amplia superioridad numérica frente a los británicos que habían podido desembarcar. Fundó el pedido de tal pena y otras en las disposiciones del Código de Justicia Militar vigente en la época.

A posteriori hubo un juicio militar contra los responsables, pero ninguno fue condenado a las gravísimas penas que recomendaba el Informe. Se dice que para facilitar esto, se habría adulterado parte del Informe, pero no me consta. Lamentablemente, el Secretario del Tribunal, que algo podría saber, falleció hace algunos años.

La revista semanal Siete Días en sus ediciones nº 858 y 859 (23 y 30 de noviembre de 1983) le había dedicado su tapa y gran parte de esos números al informe; de esa forma éste salió a la luz de manera extraoficial, y se especula (de viejos dichos privados de algunas fuentes militares) que había sido hurtada una copia y entregada o quizá vendida, lo que posibilitó que llegara a la prensa. Nunca se supo la verdad sobre este aspecto de la cuestión, y difícilmente lo sea en el futuro. Esa copia parecía ser auténtica, de acuerdo a lo publicado en la Revista, según las mismas fuentes militares.

Para terminar, rindo un emocionado homenaje a los caídos en la guerra, a los pilotos que debían atacar a buques con buena defensa antiaérea, sin contar con los sistemas de eyección de la aeronave en condiciones óptimas de funcionar que eran una especie de obligados “kamikazes”, y a todos los miembros del Ejército que pasaron frío y sufrieron “pié de trinchera”, por falta de previsión de los responsables. Prometo volver sobre Malvinas y lo que pienso que puede venir en los próximos meses.

 

 

Pepe Zumarán.

 

(1) Está en muchísimos sitios de Internet, y en la Revista que se menciona al final, por lo cual la decisión presidencial aparece como tardía e inconducente, salvo que existan dos o tres versiones, lo que es difícil. Con cualquier buscador de páginas web se puede llegar a obtener una copia de lo que trascendió hace casi treinta años.

(2) Es la famosa prueba AFA de la planificación militar (Aptitud de lo que se quiere hacer para lograr el fin buscado, factibilidad de ello y aceptabilidad de las consecuencias de la acción)

 


 

 


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